Artículo extraído de Confluencia Network


 

¿Una legislatura de tramite o de desgaste del PP?


Parecidos_Montoro

 

Tenemos gobierno, no en funciones aunque siga sin funcionar, pero todo indica que vamos a seguir instalados durante un tiempo en la provisionalidad. Resulta difícil de creer que el actual PP acepte como normal y deseable una legislatura completa en minoría parlamentaria. Tampoco resulta lógico que decida dar tiempo y espacio a sus oponentes para recuperarse y para consolidar una alternativa creíble, aunque por ahora no parece que estos se planteen muy en serio serlo. Por otra parte las grandes contrarreformas ya están realizadas y ahora se trata de asentarlas, de consolidar el relato de que están aquí para no irse. Con lo que nos situaríamos en una lucha de desgaste, de guerra de trincheras, en la que seguramente esperan, y actuaran en ese sentido, manejar la incapacidad de la oposición para ser alternativa creíble y así aumentar, aún más, la desmovilización del electorado de aquella. Todo ello en la perspectiva de una convocatoria de elecciones anticipadas que les devuelva la mayoría absoluta.

Si la política del PP será seguramente de continuidad matizada de ambigüedades en temas de repercusiones electorales, la de izquierda debería ser la dar un giro radical a su política de oposición para darle efectividad y desgastar al gobierno. Aunque las cosas no están nada fáciles. En primer lugar el PSOE se encuentra debilitado por la división y por la política de la oligarquía partidaria que gobierna su gestora. La posición de la izquierda política y social no debería regodearse en el “ya lo habíamos dicho” y en constatar la inevitabilidad y maldad de su traición. Si quiere ser eficaz debería hacer todo lo posible para obstaculizar, y hacer fracasar, los planes de aquella de hacerse con el control permanente del partido. Los ensueños infantiles de que el hundimiento del PSOE provoca automáticamente trasvase de militantes y votos a Unidos Podemos, ni funcionaron el 20D, ni el 26J, ni lo están haciendo por ahora según constatan los últimos sondeos de opinión. No ha pasado tampoco en el resto de Europa, salvo en Grecia donde costó lo suyo y ha durado poco. A la izquierda le interesa un PSOE lo más alejado posible del social liberalismo. Para ello debe ella también debe alejarse del sectarismo y tener muy en cuenta el alto grado de rechazo que según esas mismas encuestas Podemos y especialmente Pablo Iglesias suscitan. Por que no se puede seguir instalados en el error de ignorar la correlación de fuerzas y sobre todo que esta responde a una realidad social en la que la subyugación ideológica del sistema aún tiene gran peso en muy amplios sectores sociales. Hay que reconocer que la ventana de la oportunidad se ha entornado muy mucho gracias, sobre todo a los propios errores en el análisis de la realidad y en el predominio del rechazo sobre la propuesta alternativa. La dinámica interna de la izquierda no genera optimismo precisamente, ni hay valoración autocrítica ni en los debates internos se atisba voluntad de síntesis, y ambas cosas juntas anuncian el peligro del sostenella y no enmedalla. Hay un elemento positivo eso si, el de que van a continuar la línea unitaria, pero como evidencian las experiencias francesas del Frente de izquierda en Francia y de La Izquierda en Alemania, la unidad es un elemento necesario pero no suficiente.

La unidad ha de asimilar la pluralidad interna y la externa y ha de ganarse la credibilidad en el frente en el que se a dirimir la batalla de desgaste de esta legislatura: el de la emergencia social que vamos a seguir viviendo en el empleo y calidad del mismo, la vivienda, la sanidad, la educación, las pensiones.. . Y en este terreno debe primar l capacidad de propuestas y de alianzas para realizarlas. Ahora ya hay muchos temas en el candelero, por ejemplo: ¿qué pensamos de la pseudosolución a las reválidas? ¿cuáles son nuestras propuestas tras el agotamiento de la hucha de las pensiones?

 

No utilicemos los movimientos sociales como excusa de una cierta impotencia y desconcierto, y asumamos la función para la que nos hemos presentado, actuar de manera responsable en la institución parlamentaria. Trabajar en las Cortes y en el Senado en defensa de las necesidades populares es una tarea dura y difícil, como también lo hubiera sido en el caso de que estuviéramos gobernando. ¿O es que creíamos que con “tomar el poder” ya estaba todo solucionado? Las continuas trabas y boicoteos que la derecha, los grupos de presión y los medios de comunicación están poniendo a los ayuntamientos y autonomías con gobiernos progresistas, han demostrado la ingenuidad e inconsistencia de creer que para la izquierda las cosas pueden ser fáciles.

Hay que articular una ofensiva parlamentaria de calado, ser capaces de trasladar al lenguaje del parlamento el conjunto de las urgentes necesidades de las clases populares, como única garantía de alcanzar legitimidad ante ellas. En el momento actual, sería importante lograr alguna resolución que aliviara la situación de emergencia social en la que se encuentran muchos sectores sociales y que frenara la desesperanza existente. ¿Es posible lograr una subida del salario mínimo?, ¿o una pequeña partida presupuestaria para aliviar la pobreza emergente?, ¿o una subida de las pensiones mínimas?.

Los parlamentarios y parlamentarias de Unidos Podemos han de realizar un esfuerzo enorme para el conocimiento de las distintas temáticas y ofrecer alternativas construidas rigurosamente y alejadas de las simplezas mitineras, oyendo a los sectores interesados. Ser conscientes de que muchas de ellas se intentarán silenciar o boicotear, y es aquí cuando nuestras relaciones con las organizaciones y movimientos populares serán de gran utilidad para su difusión.

En unos días se producirá el debate parlamentario del año: los presupuestos. Previo a su discusión se debería tener dos objetivos fundamentales: evitar una aprobación rápida de mero trámite con la excusa de las prisas del Bruselas, que le vendría muy bien al PP-Cs , y que se aclare previamente cómo se va a abordar el recorte propuesto por la Comisión Europea de 5.500 millones de euros. Pero lo prioritario, tanto para la acción política como para la posible repuesta social, es sacar el debate de los presupuestos del estrecho marco parlamentario. Explicar hasta la saciedad que el presupuesto condicionará toda la política posterior del gobierno y que en este debate se están decidiendo nuestras condiciones de vida futuras. Hasta ahora se pasaba de los presupuestos, que resultaban indigeribles con su jerga tecnocrática. El reto consistirá en traducir al lenguaje de la calle este galimatías para uso de expertos, con preguntas tan sencillas como ¿en qué me afecta? Usemos la imaginación y busquemos formas novedosas para situarlo en la agenda social, al margen de las ya clásicas: ruedas de prensa, reuniones informativas, redes sociales…..

Los presupuestos son también el momento clave para evaluar la correlación de fuerzas parlamentarias y, no nos engañemos, si no conseguimos alianzas amplias, en las que el PSOE es fundamental, gobernar para el PP será un paseo triunfal

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