Coyuntura

Catalunya un año después

Han pasado tantas cosas y han cambiado tan pocas

 

 

En busca del “prime time” perdido

En los últimos años en Catalunya nos despedimos del verano y entramos en el otoño con fuertes precipitaciones de declaraciones, aparato eléctrico de gestos de cara a la galería y escenificaciones políticas que retumban como truenos. La temporada de tormentas mediáticas se inicia alrededor del 11 de Septiembre, que es un buen momento para conseguir focos y atención. Este año la programación ha seguido con los incendios generados por las chispas de las polémicas alrededor del emotivo y proletarizado pregón de LJvier Pérez Andujar de las fiestas de la Mercé ; ya al final de mes nos hemos obsequiado con una simulación de moción de confianza y rematamos la faena , por ahora en estos inicios de octubre con el debate de política general del Parlament. Claro que esta fase de intensísima política mediática también puede tener sus interferencias. Quién le iba a decir al President de la Generalitat , el honorable Carles Puigdemont, que el debate de su moción de la moción de confianza que el mismo había presentado se iba a ver ninguneado por el desarrollo de la infame conspiración de los sargentos chusqueros del PSOE. Es lo que tiene la política espectáculo, que está sometida al peligro de que venga otro, monte un cirio y te robe la audiencia. Lo peor para el “processisme” es que esta expulsión del “prime time”, del centro de las noticias a posiciones secundarias, emite una imagen de perdida de incidencia política , y eso debe ser doloroso para un movimiento político que tan bien había sabido manipular la percepción de la realidad mediante el lenguaje. Pero una vez más se demuestra que el lenguaje no crea realidad sino percepciones de la misma que, como el agua en las riadas, se empeña en evidenciar cual es su cauce..

 

Líos de familia

La moción de confianza del President de la Generalitat fue la escenificación de la recomposición de las relaciones internas del bloque secesionista. El desgaste del largo proceso de investidura fallida de Artur Mas, con la anécdota del famoso y dudoso empate a 1515, había explicitado una imagen de desconfianza entre las fuerzas del “procès” que evoluciona a  crisis tras la no aprobación de los presupuestos presentados por el “govern” de Junts pel Si. Pero las aguas vuelven a su cauce con una resituación que en esencia significa un compromiso de la CUP de no perturbar la gobernabilidad de la coalición entre el partido anteriormente conocido como Convergencia y ERC. Dicho compromiso se concreta en volver de nuevo a la casilla del referéndum, una propuesta rechazada hace 11 meses tanto por Junts pel Si como por la CUP (1). Un año después de las supuestas elecciones plebiscitarias, con la hoja de ruta secesionista estancada a seis meses de finalizar el plazo del que se autodotaron, se anuncia que se convocará más o menos unilateralmente un referéndum. En el debate de política general de los pasados 5 y 6 de Octubre, especie de prórroga del de la moción de confianza, se aprueban dos propuestas diferentes de referéndum uno unilateral y otro pactado con el Estado, este último presentado por Catalunya si que es pot contó también con los votos de Junts pel Si . Con lo que seguimos en el “principat” de la apariencia y la ambigüedad, pero el “govern” gana tiempo en espera de acontecimientos exteriores y la CUP saca pecho para disimular una claudicación queno deja de ser coherente con su creencia de que el eje central político es el nacional.  Ahora bien, pasar de un discurso del “todo y ahora” a limitarse a intentar matizar de izquierda un gobierno de centroderecha tiene el coste de evidenciar contradicciones del tamaño de la estatua de Colón, monumento con el que parecen haberla tomado últimamente en una serie de propuestas cercanas al disparate o al delirio (2). Otro efecto colateral de esta forzada moderación que asume la CUP  son los gestos y declaraciones formalmente radicales como el anuncio-amenaza de Anna Gabriel de convocar una huelga general en Cataluña frente a los futuros “escenarios represivos” que, en su opinión, orquestará el Gobierno para frenar el proceso independentista. Huelgas generales las puede convocar todo el mundo, realizarlas ya es otra cosa, sobre todo cuando se manifiesta tanto voluntarismo oral como desconexión con la realidad y los intereses.de los que deben realizar dicha movilización. La realidad es que la CUP se ha convertido en garante,temporal pero garante, del mantenimiento del status gobernante en Catalunya, (3) dirigido paradójicamente por un partido que no deja de perder credibilidad, prestigio social y elecciones sea el que presida el gobierno autonómico (4) . Una especial combinación de chantaje de unos y de sometimiento de otros explica ese fenómeno. Chantaje y sometimiento coherentes con una política de alianzas derivada de convertir al eje nacional en el fundamental. ERC y CUP, que representan especialmente sectores de las pequeñas y medianas burguesías, necesitan el apoyo de la derecha nacionalista, muy ligada a una burguesía con aspiraciones de oligarquía. No puede haber mayoría secesionista sin ese sector social. Pero así como aquellos han puesto todos sus huevos en la cesta secesionista, no sucede lo mismo con el conglomerado socio-económico-político ex-convergente, mucho más reticente a asumir los costes de un “procès” ante las cada vez más dudosas ganancias para sus intereses de clase. Todo ello se refleja en una subterránea disputa por la hegemonía del “procès” y en una pública ausencia de estrategia clara derivada de la ausencia de un proyecto común de país más allá del momento secesionista.

 

Ningún paso adelante, dos atrás y seguimos estancados

De modo que nos encontramos en un intento de relanzar el “procès” dando dos pasos atrás y levantando una bandera que habían abandonado y reclamando un objetivo que ya daban por superado. Se sitúa la realización de un Referéndum sobre la secesión en un horizonte visible, pero no cercano, la de cosas que últimamente pasan en un año, como materialización del inicio de la  ruptura con el Estado español. La ambivalencia del cómo y del qué de la consulta, permite un consenso interno en el campo secesionista, pero deja a la sociedad catalana sometida al enfrentamiento continuo de dos incapacidades no-gobernantes en la Generalitat y en el del Estado. Todo indica la voluntad de las dos partes de seguir retroalimentándose mutuamente en una dinámica de presión y respuesta remedo de la clásica acción-represión –acción (5). Una dinámica en la que el marco judicial se ha convertido en un terreno de enfrentamiento en el que se ha implicado al Tribunal Constitucional. (6).

 

La vida y la crisis siguen

Ahora bien como ha evidenciado el debate sobre política general los problemas sociales y económicos siguen ahí. Según un estudio de la Fundació Bofill los recortes en Catalunya la sitúan en la cola de la Unión Europea en inversión educativa, la sanidad sometida a un ataque brutal por el anterior gobierno ahora sufre una política errática y sin presupuesto suficiente;, el tejido industrial catalán ha pasado de generar de forma agregada una cifra de negocio de 141.044 millones de euros en 2006 a reportar unos ingresos de 127.278 millones en 2014, los últimos datos registrados en el Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat). En términos laborales, el sector pasó de dar empleo a 811.800 personas en el segundo trimestre de 2006 a emplear a 590.500 personas el pasado junio, mientras seguimos inmersos en el modelo de burbuja turística… En el debate el “president “ Puigdemont ha pretendido vender una imagen menos neoliberal que la que ofrecía Artur Más pero Junts pel Si y el PP han votado conjuntamente en contra de evitar alquileres abusivos, de reducir en un 30% las tasas universitarias, de revertir los recortes en la educación, de reducir la deuda de los ayuntamientos, de añadir nuevos tramos de IRPF o de modificar los existentes para que las rentas altas pagaran más. Asimismo, Junts pel Sí, PP y Ciutadans han rechazado eliminar el mínimo exento del impuesto de Patrimonio y devolver el impuesto de Sucesiones y Donaciones a la regulación de 2008, que era más progresiva. Hechos y votaciones que confirman que la alternativa al igual que en el resto del Estado pasa por configurar una propuesta de transformación social y económica y ampliación democrática concretada en un proceso constituyente. La cuestión catalana, como cualquier cuestión nacional en un estado de derecho sólo se puede resolver dento de la profundización democrática, que para unos será federal y para otros confederal, pero que en todo caso supone compartir soberanías. En ese proceso no es baladí donde se situe la participación y el reprendo de la ciudadanía. El bloque secesionista vuelve a la casilla del referendum, para intentar ganar tiempo y consenso social o recuperar el perdido este año por sus propios errores, y porque se ha evidenciado que la secesión, por si misma, no sólo no es una alternativa a la crisis, sino que puede empeorar la situación de los sectores sociales más débiles. El nulo eco de apoyo dentro de la UE, la deriva aislacionista y xenófoba del Brexit así como el mantenimiento de políticas continuistas en lo social y económico han devaluado la opción secesionista. La recuperación de la reivindicación del referendeum es un intento de volver a situar la causa secesionista dentro del terreno de la democracia, apoyándose en la cerrazón centralista de un probable gobierno del PP con apoyo o participación de Cs. Ahora bien el secesionismo  como revival del “nosaltres sols” pretende reducir la lucha democrática al ámbito catalán y al acto político de la secesión. En esta opció hay mucho catalanocentrismo y creencia de ser poseedores de una superioridad moral que algunos como Rufián,  ese chico de palabra suelta e ideas volátiles, justifican identificando España con el PP. Además la crisis ha evidenciado que la democracia no se puede limitar al ámbito de lo político, sino que debe extenderse a lo social y económico. Se trata por tanto de volver a situar la contradicción socioeconómica en el primer plano y su solución mediante la ampliación democrática como eje decisivo que incopora la reforma federal o confederal. dependerá del Estado.

En ese camino, la izquierda no sólo ha de esquivar el agujero negro del falso dilema secesionismo-centralismo sino a sus propios errores como la gestión de los resultados electorales del 20D o a los de sus potenciales aliados como el golpe de palacio de Ferraz . Pero además ha de acertar en el camino y en el tiempo elegido para pasar del estado de coalición al de  unidad política. A finales de mes se presentará un manifiesto programático, que es la suma de los documentos internos que han trabajado cada una de las formaciones, y que se debatirá con un proceso participativo entre noviembre y diciembre, cuando se tratarán también las cuestiones organizativas. Un proceso en el que definirá o no la coherencia política, la cohesión democrática en la organización del futuro agente político … Pero de ello trataremos en otro momento .

.

(1) Ver en el artículo El vaivén del referéndum el posicionamiento parlamentario de Raul Romeva y Anna Gabriel http://www.elperiodico.com/es/noticias/politica/junts-pel-si-apoya-referendum-pactado-si-que-es-pot-rechazaba-noviembre-5473616

(2)El grupo municipal de la CUP en el Ayuntamiento de Barcelona defendióen el pleno del mismo del pasado 30 de Septiembre retirar la estatua de Colón, ubicada al final de La Rambla, junto al mar, por consideran que enaltece el colonialismo y el esclavismo

(3)Anna Gabriel, en declaraciones a Catalunya Radio del 29-09, afirmó que la CUP tiene “mucha más predisposición que antes” para negociar las cuentas, ya que considera que el anterior borrador no incluía un claro avance para el proceso, y sugirió que incluyan también impuestos suspendidos por el Tribunal Constitucional”

(4) Se acaba de hacer pública una encuesta elaborada para ERC, elaborada el pasado mes de agosto según la cual la antigua Convergència caeria hasta la cuarta posición electoral en Catalunya y se situaría entre 17 y 20 diputados, la CUP por su parte perdería casi la mitad de su representación actual

(5) Nosotros [la CUP] proponemos la convocatoria del referéndum unilateral de independencia, a toda costa, con todas las de la ley, hasta el final, al menos para hacer entrar en contradicción antidemocrática España y que tenga que recurrir a algún tipo de fuerza legal o incluso de fuerza bruta . Manifestaciones del dirigente de la CUP Quim Arrufat en un acto previo al 11 de Septiembre.

Por su parte el programa Catalunya Vespre de Catalunya Ràdio, la radio publica de la Generalitat, planteó este lunes 3 de Octubre a sus lectores y seguidores en twitter la siguiente encuesta: “¿Estáis dispuestos a impedir físicamente que juzguen a Mas, Ortega y Rigau?”.

(6) En primer lugar, el TC ha podido dictar este último auto porque en la sentencia 42/2014, cambiando una jurisprudencia continuada, otorgó a la resoluciones parlamentarias valor jurídico. Esta naturaleza jurídica es la que exige nuestro ordenamiento para que el TC pueda controlar la constitucionalidad de un acto. Y lo hizo para declarar inconstitucional la resolución 5/X del Parlament por la que se aprobaba la declaración de soberanía y del derecho a decidir del pueblo de Catalunya. Para llegar a esta conclusión el TC afirmó que las resoluciones parlamentarias, hasta la fecha siempre consideradas actos parlamentarios propios de la función de impulso político. podían ser sometidas a su escrutinio de constitucionalidad. Extraído del artículo La cautela del Tribunal Constitucional de Argelia Queralt Profesora de Derecho Constitucional de la Universitat de Barcelona en artículo publicado El Periodico

 

 

 

image_pdfimage_print