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Podemos ante el espejo (Pedro, Susana y Pablo)

 

 

Una canción infantil, parodia de niños incontinentes, y que se canta en campamentos y granjas-escuela, dice lo siguiente:

 

Coro: Pablito se ha hecho pis en el saco de dormir… – niño: ¿Quién yo?… -Coro: Tu Sí…  -niño: Yo no he sido…. – Coro: ¿Entonces,… Quien?… –niño: …. Ha sido….. Y se repite con el nuevo niño…

 

El anuncio de la “Moción de Censura” de Pablo Iglesias contra Rajoy, podía ser la forma especial en que Podemos intentaba condicionar las “primarias” del PSOE, o simplemente, como ya dijimos, una manifestación más de la herencia de Anguita a su émulo en Podemos. El desconcierto de los dirigentes actuales de ésta formación, ante los resultados de Pedro Sánchez frente a Susana Díaz,  es una mala noticia, porque parece confirmar las peores especulaciones. Sin embargo, la victoria del secretario descabalgado en Octubre pasado, es la primera noticia agradable para los hombres y mujeres de la izquierda española, desde el 20 de diciembre de 2015. Esa, y el nacimiento de “En Comú” en Catalunya, a pesar de que los émulos de Iglesias en esa nacionalidad sigan deshojando la margarita.

El desenlace de las primarias del centro-izquierda ha obligado a posicionarse a mucha gente, sobre todo a los dirigentes “con poder territorial” del conglomerado Unidos-Podemos-Las Mareas.. (ver Agosto 2016, sobre la candidatura En Marea de las elecciones gallegas). Joan Baldovi y Mónica Oltra han dado el paso de criticarla, crítica de amigos, con un retraso de varias semanas; le han recordado a Pablo Iglesias lo evidente, lo que solo los niños incontinentes se niegan a ver: sin acuerdos entre el PSOE y Unidos-Podemos no se puede descabalgar a la derecha del gobierno. Aunque solo fuera por eso, la moción de censura de Pablo Iglesias es inoportuna desde su presentación; por las fechas de su publicación, interfiriendo las primarias del PSOE, sin por ello acercar la dimisión de Rajoy, y por las de su realización, antes de que el PSOE tenga una dirección, a la cual pedir acuerdos para acabar con la era Rajoy, única manera de terminar con el bipartidismo, sin dañar por ello las expectativas de la izquierda, es decir de Unidos-Podemos. Porque terminar con el bipartidismo no puede ser un “sorpasso”, un nuevo bipartidismo; sino el reconocimiento de la pluralidad de la sociedad española, al alcanzar su madurez democrática, consolidando un parlamentarismo realt.

A la vez que Baldoví , en Madrid, y Mónica Oltra, desde Valencia, pedían el retraso, retirada es la única opción legal, de la moción de censura, Domenech y Ada Colau, en Barcelona, se han desmarcado de la maniobra de Puigdemon, y han recordado a Podemos-Catalunya, que una cosa es apoyar el “derecho a decidir” y el proceso participativo que conlleva, y otra la maniobra conspirativa secesionista a la que quiere llevarles el “president”, para ganar tiempo antes de convocar elecciones. Con ello, los dirigentes de En Común han marcado su posición clara de vocación mayoritaria, ante el laberinto del secesionismo catalán. No rompen puentes con el PSC ante las nuevas expectativas, que abren la victoria de Sánchez, ni con Esquerra, que necesitará aliados tras el previsible desastre del PDCa en los comicios que cada día se acercan más.

Mientras tanto, el desconcierto se extiende por Podemos, que ahora siente los desgarrones del ajuste de cuentas” de Vista-Alegre II. Cada vez es evidente que la “moción de censura” de “fogueo” les pasará factura a los dirigentes que optaron por machacar a la oposición, dentro de Podemos, cuando las circunstancias, la indefinición dentro de Podemos, inueva izquierdadefiniciachacar a la oposiciallido da de Sanchez, abalgar a la derecha del gobierno. Y la mo ideológica y el proceso de configuración confederal de una nueva izquierda, pedían mesura y contención. Pero, como la mayoría de dirigentes, a excepción del núcleo anguitista, es gente razonable y que sabe rectificar, no hay riesgo de ruptura de la formación que, aún hoy, representa la esperanza de tener una izquierda en nuestro país. Siempre y cuando, las personas con poder en las Mareas, Confluencias, Compromisos comunes IU y organizaciones asociadas, comprendan que alguien debe poner freno al “culto a la personalidad”, por otro lado escuálida, del líder.

Pero no nos engañemos, hoy por hoy, el problema de la izquierda española no es marxismo frente a populismo, estando representado el primero por IU y los restos de los cuadros históricos de CC OO; hay más populismo, a veces en los partidos tradicionales, véase Susana Díaz, que en Podemos. El problema es dar con las preguntas adecuadas sobre las formas de convivencia de un conjunto de culturas políticas, muchas de ellas enfrentadas, a pesar de venir del tronco común de IU, que representan a una sociedad donde la segmentación social de los asalariados, el nacimiento de nuevas profesiones y la decadencia y desaparición de múltiples oficios, no permiten imaginar una homogeneidad proletaria, y por lo tanto configurar una clase obrera española, y mucho menos europea. Y preguntas sobre el mundo en el que vivimos y cuales son las características concretas del capitalismo global. Como decía Lenin, la primera obligación del revolucionario es conocer la realidad de la sociedad en la que desarrolla su acción. Luego es cuando se pueden identificar actores principales y secundarios de la lucha social por la emancipación, o contra ella. Por ahora, dejemos el anti-Düring y la “Miseria de la filosofía” en la estantería y, si queremos consultar manuales, volvamos al “18 de Brumario”, y a los escritos de febrero a octubre de 2017. Lo que necesita la izquierda es pensar, reflexionar sobre lo que ha sido “y lo que ya no es”, y táctica, sobre todo táctica.

 

 

 

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