Cultura

Armand Gatti ha muerto.

Si aún no se sabe, pronto se sabrá, Gatti es uno de los más grandes de la poesía de nuestro tiempo.

 

 

 

 

 Armand Dante Sauveur había nacido el 26 de febrero de 1924 en la maternidad del Hospital de Mónaco, hijo de Auguste Gatti, basurero, y de Letizia Luzona, criada.

Desde el universo de la Utopía, donde siempre residió, los miembros de su tribu, Felipe el Indio, Rosa Luxemburgo, Francisco de Asís, Antonio Gramsci, Buenaventura Durruti, Nestor Makhno, Jean Cavaillès, los pájaros y las ballenas, en especial el vientre de la que se tragó a Jonás y que aun hoy sirve de morada para toda su familia, los mineros de Asturias, sus Lulús, un payaso y el reloj de pared de una estación patagona, les invitan a cantar en su honor: En el Pozu María Luisa.

En el cementerio Père Lachaise de París muchos grandes están esperando a su nuevo vecino con impaciencia, ¡tranquilos! llegará el jueves día 13 de abril. Su último casero Melies el cineasta, Molière, Wilde y Apollinaire, Proust, representantes de cada uno de sus amados oficios, formarán el comité de bienvenida a este campo que nunca será un campo de trabajo forzado, es bien sabido que se trata de un “barrio” poblado por espíritus libres, creativos, del teatro, el cine, la poesía…y otros muchos quehaceres dignos de cualquier musa.

Cuando Miguel Ángel López empezó como profesor en la entonces Escuela Normal de la Universidad de Oviedo, ni él mismo recuerda cómo, se cruzaron en su vida las lecturas y las películas un autor polifacético y poco conocido pero del que tenía ya una vieja referencia en español Con V de Vietnam, que había sido publicada años antes por “Cuadernos para el dialogo”, el caso es que su autor, Armand Gatti, se convirtió en el referente de sus trabajos de investigación y en el extraño personaje que gustaba a casi todos sus alumnos. Y algunas veces, los alumnos pueden tener una vida más sorprendente e intensa de lo que podríamos llegar a imaginar, y, solos, ante el verde desvaído de un encerado, llevándose las manos a la cabeza como por olvido, confiesan haber formado parte, una vez, de la Tribu de Gatti en París. Era Manuel, el hijo de un ferroviario -como Durruti- que hasta que se fue, había vivido siempre en la estación de Soto de Ribera, y tuvo el privilegio de ser un Lulú.

En el verano del año 2000, mientras disfrutábamos de las cigarras bajo un plágano majestuoso del patio del Museo Calvet, un plágano de los que solo en Aviñón saben cómo dar sombra a los grandes, esperábamos con entusiasmo una lectura de Gatti que versaba sobre Jean Cavaillès y … apareció, enorme, con su habitual puesta en escena, folios al viento, brazos al cielo, “chupa” de cuero del mismísimo Durruti … Ahí tuvo lugar nuestro primer contacto físico con aquel hombre casi tan imponente como el árbol al que abrazó y trató como a un compañero. Teníamos bastantes posibilidades de Gatti nos atendiera al final de su lectura, éramos asturianos de una comarca minera y eso era un salvoconducto infalible, nos dejó disfrutar de su compañía.

Después, ambos pasamos a formar parte de su tribu, si bien Miguel Ángel fue desde el principio algo más. Por algún motivo, se establecieron entre ellos, lazos que Gatti aseguró se sellarían para la eternidad cuando él terminara su última obra. Entonces ninguno de nosotros entendió, pero Dante –Gatti- nos manifestó su deseo de que Miguel Ángel y su compañera fueran los traductores de su obra al castellano. Se nos presentaba un durísimo trabajo al tiempo que un honor sublime al que no pensábamos renunciar y, así, durante años, tradujimos nueve obras recogidas en cinco volúmenes, publicados en la Editorial KRK:

La Pasión del General Franco. Teatro.

Muerte-Obrero. Poesía.

La vida imaginaria del basurero Augusto G. Teatro.

-La Columna Durruti y La Tribu Carcana ¿En guerra contra qué? Teatro.

-De la anarquía como un batir de alas (Cuatro poemarios).

Y Gatti, por fin, conoció Asturias, tres veces invitado por la Universidad de Oviedo, y una por el Ayuntamiento de Mieres, la Universidad Autónoma de Madrid le invitó y con él fuimos invitados.

Aviñón, Itxassou, París y sus mil ocasiones, Carcasona, Neuvic, Plateau de Millevaches…Lugares comunes como también lo fue la calle en la que nació Durruti o el Pozu Fortuna, este lugar familiar para nosotros y para él, ocupaba su mente cuando, en las últimas revueltas de nuestros mineros nos escribió una carta que quiso hiciéramos pública en el Consejo de Europa y en la voz de Antonio Masip, diputado.

Hoy, solo queda por cumplir una promesa, la traducción de La traversée des langages su última obra, la que, en extensión, podría compararse a las grandes praderas de Illinois e Indiana, allí donde la familia Uccello, su familia, nuestras aves, batieron las alas y emprendieron el vuelo en busca del nuevo mundo, del hombre nuevo. Como las aves y las ballenas, los lenguajes hacen también sus travesías y es en ese periplo donde los seres humanos se aproximan y narran:      

Gatti:   “Leo en ADE Teatro el artículo hecho de mil batir de alas de Miguel Ángel López Vázquez:

-A modo de conclusión podemos afirmar que la resistencia y la anarquía son los rasgos más importantes de Gatti, sin olvidar su lenguaje comprometido…”

“Eran aún tiempos de santo y seña
Así, el insecto sobre la balsamina
—alas y pétalos alimentados por un mismo jugo
pero incapaz de anudar sus tropismos.
Así cada cual intentaba hablar con palabras
que por ser idénticas
ya no estaban iluminadas
por la misma comprensión de las cosas.
Las estrellas crecen a medida
que su fulgor disminuye
Eran aún tiempos de santo y seña
Un reconocimiento entre las certidumbres
alzadas en la demarcación del cielo y de la tierra
que nos habían protegido hasta entonces,
[a nosotros dos.
Eran aún tiempos de santo y seña
eran los últimos
y lo sabíamos
y a pesar de tu mirada azul
lejos de la barba pelirroja que había invadido
[tu rostro
y de las manos curtidas por el trabajo
tu aliento se perdió en un camino pedregoso
del que la gravedad fue desterrada.
Así sucumbiste de un culatazo
en medio de los contenedores volcados
y de los carteles reclamando
el salario mínimo garantizado

(eclipse parcial de una
esporada que de pronto adquiría
una evidencia a la que todos nuestros atisbos debían
unirse).
La huelga continuaba.”

Gatti, A. ” Muerte-Obrero” Trad. ( 2009), Oviedo, Ed. KRK

“Expectativa: ¿tiempo ventoso? ¿Zona de tormenta?
Los paraguas se volteaban uno tras otro. Incluso
abandonados en el suelo echaban a volar. El metro
intentaba responderles al compás de sus trenes.
Un fenómeno aéreo, también él, pero de arquetas,
de hierro y de tornillos (como si Sandy Calder continuase
sus móviles con él). La zona llega hasta el
horizonte. Las viviendas dispersas, chabolas, para lo
bueno y para lo malo, se reúnen. Este es el modo,
para los emigrantes pobres, de vivir en una urbanización.
Los días de viento multiplican las referencias.”

Página 96
«¡Esta
es mi sangre», es en realidad el vino del Montferrat,
país de viñedos que se pierden en el infinito, el Dios
al que cantan los carillones de campanas de una colina
a la otra. La entronización de los santos del paraíso
está en los sueños de un lagar. En cada cumbre está
la comunión de los santos; los millares de granos
de uva para salmodiar las alabanzas del racimo. Bajo
la mirada de cada vidriera, reflejada en las vinajeras
de la Elevación, está todo el viñedo con la sutil geometría
de las cepas que se entrelazan, habiendo creado
ya en el lugar de su unión,
el grignolino
el barbera
el chiaret
el freisa
y el spumante.
Pag. 106

Gatti, A. ” De la anarquia como un batir de alas” Trad. ( 2013), Oviedo, edit. KRK

 

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