Artículo extraído de Confluencia Network


 

UNIDAD DE LA IZQUIERDA: Cómo, para qué, con quién


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El 15-M ha despertado a las masas urbanas españolas, principalmente jóvenes y clases medias desencantadas con las limitaciones de la  democracia española, el desastre que ha supuesto la crisis de 2008 y el despertar del sueño europeo. Con el sindicalismo desmoralizado por el desempleo y la izquierda sobrepasada; las masivas demostraciones del descontento popular han puesto en marcha un proyecto democrático, que pide, a gritos, soluciones organizativas para articularse y formular sus propuestas.

Los proyectos comunista y socialdemócrata

En primer lugar, está la cultura política de izquierdas, que proviene de la tradición leninista.  Una  tradición  cuya  fuente  inicial  es  el  ¿Qué  hacer?,  que  bebe  de  los principios de la organización industrial.

Muy diferente fue el caso del movimiento obrero de Inglaterra o Alemania, donde existía una  amplia experiencia artesanal, que  en  los  inicios de  la  industrialización crearon organizaciones de  auto-defensa y estrategias de lucha por la democracia, como el Cartismo británico o las ligas comunistas alemanas y belgas de la revolución de 1948, que canalizaron los procesos de acción social y política hacia la socialdemocracia.

Los fundamentos del leninismo se dirigían a organizar una clase obrera, culturalmente dependiente, con tradiciones pre-capitalistas de servilismo rural, y sin la escuela institucional del corporativismo artesano, muy débil en Rusia; tenía su mejor arma en la disciplina que se aprende en la factoría industrial. El partido utiliza la experiencia del obrero industrial en la factoría, para darle una nueva dimensión social y humana y, como en el ejército, comunica la estrategia de arriba-abajo; resuelve a nivel local los problemas que plantean los militantes, y la información circula de abajo-arriba.

Crisis de los proyectos clásicos: Socialdemocracia, Stalinismo y Revolución.

El partido de Lenin es un arma para la revolución, mientras la socialdemocracia se diseña, en la práctica, para conquistar la democracia. De hecho, la democracia: el sufragio universal y un gobierno responsable ante el parlamento, no llegó a Europa mas que después de duras luchas de clase, con muchos muertos, y dos guerras mundiales.1

La Gran Guerra de 1914 puso a prueba, y no la pasó, a la Socialdemocracia y su anclaje en el nacionalismo. Al aceptar la visión patriótica de la guerra, el interés de clase quedó subordinado al “interés nacional”, la guerra burguesa y los intereses colonialistas.

Tras la Revolución Rusa de 1917, el partido de Lenin parecía ser la alternativa. En la lucha contra el zarismo y en la revolución, culminada en insurrección armada, demostró ser tremendamente eficaz. En la larga guerra civil europea de 1914-19452 contra las dictaduras antidemocráticas de esos años y la ocupación nazi-fascista, dirigió la resistencia. No es de extrañar, por tanto, la enorme popularidad de esos partidos entre los sectores mas avanzados de Europa. Después de 1945, el leninismo fue la forma organizativa de la lucha de los pueblos contra el colonialismo, y de la revolución con mayor impacto, después de la II Guerra Mundial: La China.

Sin embargo, el desarrollo de la revolución soviética durante el periodo crucial de las luchas internas del PCUS (1926-1938), sacó a la luz el punto débil, catastrófico, del modelo leninista de partido: la posibilidad de que la mayoría elimine a la minoría, tal como temía Gramsci en 19263, y  ocurrió en 1926 con Stalin; la dirección sin oposición, y sin garantías democráticas, pudo justificar todo tipo de crímenes.

Gramsci: la Organización política capaz de aprender y pensar

Desde la cárcel, donde murió, Gramsci trazó las líneas del partido político como sujeto orgánico, el nuevo Maquiavelo  para una época de complejidad social creciente. Su pregunta ya no es solo ¿Qué hacer?, sino ¿Cómo aprenden los sujetos colectivos?, que llevó a Gramsci a la filosofía de la praxis, como crítica del sentido común, desde el aprendizaje de los sujetos y sus organizaciones de clase en la acción social y política.

Gramsci es un leninista, pero su análisis supera el leninismo. Los obreros aprenden en grupo,  con  la  praxis sindicalista y  política, en  su  vida ciudadana y  de fábrica; el esquema de aprendizaje social, explícitamente expuesto por Gramsci en sus textos sobre “el partido”, coincide con los diagramas de “calidad”, 10 años posteriores. Al fin y al cabo, trata de cómo aprenden los seres humanos con la práxis, de forma coordinada en estructuras complejas; tanto da que sea know-how profesional, o educación política.

Pero las reflexiones grupales que hacen los trabajadores, están mistificadas por los conceptos culturales adquiridos: prejuicios del “sentido común” popular. En su día a día,  participan  en  organizaciones  propias,  donde  debaten  sus  problemas  y  dan soluciones, pero utilizan conceptos preñados de prejuicios de la cultura dominante.

En  circunstancias  excepcionales,  cuando  los  reductos  defensivos  de  la  sociedad burguesa se deterioran, construyen organismos de democracia directa para conseguir objetivos políticos y sociales, como fueron los Consejos obreros y los Soviets. Sin embargo, esos instrumentos de organización social, se mantienen anclados en la visión local del grupo que los crea4. La política, la estrategia que les podría llevar a mejorar de forma sólida su posición en la sociedad, solo puede venir de la interacción con el partido, donde existe un staff especializado de elaboración política. Hasta aquí Lenin; pero Gramsci lleva el leninismo más allá de Lenin, porque plantea el problema central de la democracia como construcción popular y de clase.  Régimen en el que todas las clases aprenden en la acción social y política; la política en democracia es una lucha de posiciones, que se dirime en forma de instituciones. El conflicto de clases en Gramsci, se plasma en compromisos institucionales, producto del aprendizaje social sobre la resolución de problemas y conflictos, y principio de legitimidad, o hegemonía.

La organización de Gramsci, fue ensayada por el Partido Comunista Italiano, y boicoteada por el estalinismo; un partido de masas, que permitía adaptarse a los movimientos tácticos para ir ganando posiciones, en torno a lo que Gramsci llamaba “casamatas” del estado capitalista, y que conocemos como Estado democrático del bienestar. Instituciones que convierten el propio Estado en territorio de la lucha de clases, porque son bienes públicos colectivos, que suministran servicios esenciales para los ciudadanos, consumen y administran el 40 % de la renta nacional anual.

A Gramsci no se le escapaba que violentar las instituciones capitalistas, embeber en ellas la cultura igualitaria de las clases subalternas, no se podía obtener solo del parlamentarismo, implicaba la iniciativa y presión de las masas; praxis difícil de gobernar5, que hace posible las victorias populares, pero también es causa de las peores derrotas. Por eso daba tanta importancia a la democracia de base de los trabajadores, donde se dan los procesos de aprendizaje que generan culturas alternativas. Su teoría nos legó una pregunta clave: ¿Cómo pueden los organismos de democracia directa mantener la tensión participativa? si la vida de un ciudadano trabajador está llena de requerimientos cotidianos que convierten en un milagro la militancia sindical6, ¿cómo dedicar tiempo a la práctica de democracia directa?; dificultad que se constata en los círculos del 15-M o en las “mareas” de educación y sanidad.

Complejidad de la clase trabajadora; Fragmentación democrática y Globalización

La democracia avanzada abre nuevos campos a la lucha de clases, pero los partidos leninistas no nacieron para este tipo de lucha,  y los partidos socialdemócratas se han transformado en meras maquinarias electorales, pobladas por una multitud de aspirantes a gestores desideologizados de lo público. Las crisis en el bloque democrático radical, tienen que ver con el fracaso del socialismo soviético; pero también con el hecho histórico de que ese mismo socialismo impidió la formulación de una teoría del socialismo compatible con la democracia desarrollada. En la época de las tecnologías digitales, aún está por definir el socialismo que corresponde a la nueva clase obrera, diversificada y estratificada, que se está configurando. Lo cual no lo logrará, hasta que no avance más en su configuración, y se adapte a sus contradicciones internas de raza, procedencia nacional, competencia por el empleo y jerarquización salarial.

Entre  los  retos  que  éstos  cambios  plantean,  tres  de  ellos  destacan:  primero,  la democracia desarrollada y el aumento de la participación popular, diversifican los objetivos de lucha, movilizando masas que actuaban, hasta entonces, a rastras del movimiento obrero, o contra la opinión de éste, como le ha ocurrido a los movimientos feministas y por los derechos civiles, o al ecologismo.. etc. El segundo, la estratificación y diversificación de la clase trabajadora, aporta una diversidad de culturas políticas a la izquierda. La incapacidad de la izquierda tradicional para integrarlas, condujo a la fragmentación democrática, que facilitó el triunfo ideológico del neoliberalismo7.

Y  llegamos  al  tercer  gran  reto;  la  globalización  que  dispersa  la  producción  en actividades  especializadas  y  ámbitos  tansfronterizos;  desactiva  el  poder  de  los sindicatos en las corporaciones industriales, debilita la capacidad para proporcionar bienes públicos de los Estados, y destruye la base organizativa nacional de clase. La industria es desmantelada en Europa y USA, se pierden millones de puestos de trabajo y el desempleado se convierte en un componente estructural de la división de clases. La deslocalización de actividades industriales hacia países con salarios inferiores  rompe la base industrial de constitución de la clase obrera europea.

El modo de producción capitalista se expande al conjunto del planeta. La población del planeta se hacina en las ciudades y el campo se vacía. Por primera vez en la historia la humanidad es urbana. La clase obrera, en retroceso en los países donde nació por la competencia de la robótica, se expande por el planeta y, en cada vez mas países y regiones, adquiere alfabetización, formación profesional y habilidades organizativas.

La globalización no solo aumenta la complejidad del trabajo y la fragmentación estratificada de la clase trabajadora. Traslada a ámbitos supranacionales, gobernados por tecnocracias tributarias del capital, las decisiones sobre el uso y distribución de los recursos globales. La derecha construye su anclaje en los órganos de decisión supranacionales de la economía, y actúa para ellos como sucursal nacional subordinada.

Por  lo  tanto,  los  partidos  que  aspiran  a  dirigir  y  controlar  democráticamente los mercados  (es  decir  la  economía)  no  tienen  otra  salida  que  internacionalizarse, respetando las realidades nacionales, y crear coaliciones trasnacionales con un programa de gobernanza global. Si quieren mantener y ampliar el Estado del Bienestar, tienen que superar el carácter nacional de la acción política democrática.

Unidad de la Izquierda

A corto plazo, el populismo ocupa el vacío, populismo fascista en el norte, populismo democrático en el sur, e ineficaz a pocos mese vista; justo lo que tarde la Unión Europea en hacer cumplir las normas globalizadoras. En nuestro país, ha aglutinado a   una mayoría de las culturas políticas, aún embrionarias, que ha movilizado la crisis del capitalismo. Hay que reconocer que no hay fórmulas funcionando, y que las   que existen no funcionan. Solo hay la intuición de que la unidad de la izquierda es necesaria. Pero nos adentramos en tierra “ignota”,  sin brújula ni mapa y sin saber cómo de amplia es la izquierda. Las actitudes sectarias, y la historia está llena de ellas, podría echar a una parte importante de la izquierda, al llamado centro izquierda, en manos de la derecha. Y hoy, que no está al día ninguna revolución, la ruptura de uno de los bloques que intenta el cerco al otro, significa el fortalecimiento de ese otro.

Por ahora, las señales son positivas, entre la tentación peronista y el frente-populismo, Podemos ha elegido la Unidad de la Izquierda, e IU parece dispuesta a superar la melancolía leninista. Lo que siga ocurriendo, dependerá de la capacidad de gestión de la complejidad que tenga la cúpula de la coalición. En la coalición tenemos una representación de la diversidad del movimiento. Demos a la juventud un voto de confianza, al fin y al cabo no tenemos otra cosa.

NOTAS

1 Y aún así, no a todo el continente: La península Ibérica quedó al margen, como rehenes de la Guerra Fría, por decisión de los imperialismos británico y USA.    
2 Enzo Traverso (2009), A Sangre y Fuego. De la guerra civil europea (1914-1945) Valencia, PUV
3 Gramsci, Carta al C.C. del PCUS de 14-X-1926,
4 Geoff  Eley (2003) Un Mundo que Ganar: Historia de la Izquierda 1860-2000, Barcelona, Crítica
5 Geoff  Eley (2003) Un Mundo que Ganar:……..
6 Thompson,  E.P. (1994) Las peculiaridades de lo inglés, Rev. Historia Social, nº 18, pp. 9-60
7 Daniel Rodgers (2012) Age of Fracture. Harvard University Press: En la década de los 1980,s  las ideas vividas por la mayoría de los americanos comenzaron a fragmentarse. Medio siglo de conceptos consensuados sobre la gestión y control  de  los  mercados,  identidades  raciales  y de  género,  obligaciones  del  ciudadano  y memoria  histórica,  se volvieron  mas  difusos. La flexibilidad  del  mercado  desplazó  el keynesianismo.  La  solidaridad  de  raza  y género explosionó en múltiples identidades; la responsabilidad comunitaria se disolvió en la de pequeños círculos… Los intelectuales de derechas y de izquierda fueron contagiados por visiones y metáforas que diluían sólidas nociones de historia y sociedad, e instituciones colectivas; abriendo el camino a nociones del individualismo que enfatizaban la elección  de  mercado,  el  agente,  el  desempeño  y  el  deseo  egoísta….  En  las  dos  últimas  décadas  del  siglo  XX, se desató una auténtica guerra cultural para abolir los derechos de los pobres, la igualdad racial y la fraternidad…. La historia de esta guerra de ideas, permite comprender mejor cómo emergió nuestra presente era de incertidumbre.