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Las instituciones y los problemas de la unidad

 

En Tromso, capital del Ártico noruego, un ciudadano entusiasta, que habita una casa blanca con cada una de sus cuatro ventanas pintada en un color diferente; tiene escrito en el pórtico de la fachada el siguiente lema:
Nunca es demasiado tarde para ser una estrella del rock

(It,s never too late to be a Rock Star)

El ciudadano nórdico, con su enorme optimismo, puede servir de contrapunto a la falta de paciencia, de capacidad de reflexión y de espera del momento, de nuestros jóvenes líderes revolucionarios. Solo las lideresas confederadas, y sus compañeros de compromiso, iniciativas y confluencias, han evitado que unieran al espectáculo del PSOE, un nuevo show de peleas internas, por zanjar en un plis-plas la cuestión mas urgente a la que se enfrenta la izquierda en nuestro país, las políticas de alianzas e institucionales. Desde luego, la discusión aún solo esbozada, es imprescindible, pero también lo son los procedimientos, y los órganos de recepción de los resultados, aún por crear. Ninguna organización del siglo XXI puede sobrevivir sin bases de datos relacionadas, y conectadas con cualquier parte de la organización que las necesite. Ni sin configurar órganos de staff, capaces de crear conocimiento a partir de las experiencias políticas, sociales y culturales de sus organizaciones, y de trasmitirlo a las bases, orgánicas y sociales.

Para construir esa organización, sin destruir lo ya creado, hay que debatir desde el respeto a lo que existe ya en ella que, aunque no sean aún conscientes sus dirigentes, es la mayor riqueza absorbida por Podemos y sus confluencias del 15- M: socialdemócratas de izquierdas, populistas de Laclau y populistas nacionalistas, marxistas de vieja escuela, marxistas que intentan ser del siglo XXI, trostkistas, ecologistas y otros muchos sin clasificar; pero todos gentes de izquierdas; en general bien intencionados, aunque algunos, en casi todas esas familias, con pretensión de poseer la verdad. Un coctel explosivo si no se maneja con cuidado, pero lo único existente con voluntad y ganas de trasformar la realidad.

Congratulémonos, por lo tanto, de que la existencia de “personas con poder” en la coalición haya podido frenar los ímpetus suicidas de algunos. Como hizo el alcalde de Santiago, “persona con poder” que arrancó a Iglesias el twit del 12 de agosto; otras “personas con poder” en Valencia y Barcelona, ambas con sendos acuerdos de gobierno con el PSOE, han conseguido el 8 de octubre que Podemos aplace sus peleas, y enfríe los ánimos.

Ahora, que la calle se ha desmovilizado tras la chapuza juvenil del intento de sorpaso al PSOE, viejo e inútil anhelo de Anguita, eje estratégico principal y artífice de su decadencia. Es necesario debatir, con tranquilidad, qué hacer en y con las Instituciones, además de otras cuestiones importantes relacionadas, como las políticas de alianzas y las formas de relacionarse con los movimientos sociales y sindicales. Y Europa, nunca se debe dejar en segundo lugar el ámbito donde se toman las decisiones, que afectan a nuestro trabajo, nivel de vida, estado del bienestar y posibilidades de utilización de nuestros recursos.

Trabajar sobre el parlamento, obliga a hacer prevalecer el criterio democrático sobre el criterio de gobernabilidad. El discurso de la derecha, en la lucha parlamentaria, siempre se apoya en el principio de gobernabilidad. A veces disfrazado de consenso y negociación. El de la izquierda, cuando consigue sustraerse a la presión mediática, debe ser el de un ciudadano un voto, y el respeto a los derechos políticos, civiles y sociales. ¿Qué implica esto en el otoño 2016?

En primer lugar, con un parlamento tan fragmentado como el actual, seria poco inteligente no buscar los puntos de contacto con otras fuerzas, incluso de la coalición de Gobierno de la derecha, como es la reforma de la Ley Electoral, para que, efectivamente, el voto de un ciudadano de Madrid o Barcelona, valga lo mismo que el voto de un ciudadano de Almería o Burgos. En segundo lugar, la desaparición del Senado actual. Sustituirlo por una cámara de representación territorial, o suprimirlo. En tercer lugar, hacer desaparecer, hasta donde sea posible, los hilos que unen la representación popular con los negocios: eliminar la posibilidad de Puertas Giratorias entre la política y las grandes empresas.

En segundo lugar, trabajar en las instituciones; olvidarse del sorpaso y tomar conciencia que la división de la izquierda entre Unidos-Podemos-Confluencias- Otros nacionalismos, y el PSOE es el resultado de la crisis del consenso de 1978, pero tiene una base social sólida, que es la enorme fragmentación, en capas solapadas, de la población que vive de un salario; si es que se puede llamar clase trabajadora a un conjunto tan variado. Por lo tanto, unos y otros, cuando el PSOE digiera el fin de los privilegios de primogenitura, y Podemos se olvide de Anguita y sus prolegómenos. A partir de ahí, se pueden impulsar y negociar normas que, incluso dentro de la actual composición del parlamento, mitiguen la Reforma Laboral, mejoren las coberturas de Desempleo, y avancen paliativos para la situación de pobreza que viven tantos españoles. Aprovechar los nuevos aires e impulsar la transición energética hacia las Energías Renovables, cada día mas competitivas respecto al petróleo, gas y otros combustibles, hoy en día al borde de lo delictivo, como el carbón, la energía nuclear o el gas obtenido por fracking.

Ninguna enseñanza sacarían los ciudadanos inteligentes y aún no alineados, que son más de los que piensa Susana Díaz y algún dirigente de Podemos, de una competencia suicida en el parlamento, para ver quien hace una oposición más ruidosa. La configuración actual parlamentaria obliga a pactos y acuerdo, NO para la gobernabilidad, sino para ejercer la oposición y obligar al gobierno a optar, por gobernar en un determinado sentido, o convocar elecciones bien pronto.

Y, hablando de INSTITUCIONES, el problema de las instituciones nacionales catalanas está presente, nunca ha dejado de estarlo desde hace dos años. ¿Se olvidarán nuestros jóvenes impacientes de que la decisión que propugnan exige mucha pedagogía en el resto del estado para poder ser aplicada?. Y por último, las instituciones europeas. La Unión Europea es el espacio común, donde nació la democracia de masas; tras una guerra civil de treinta años (1914-1945); más de cuarenta millones de muertos y un armisticio civil.

En ese armisticio, se desplegaron las instituciones del estado del bienestar y, con avances y retrocesos democráticos, se ha creado una ciudadanía europea, ahora en peligro por la presión de las oligarquías nacionales y comunitarias, por frenar los avances sociales y hacer caer todo el peso de las crisis capitalistas sobre los trabajadores y capas mas desfavorecidas de la sociedad europea. También se construyeron instituciones económicas, que han creado un ámbito de intercambios económicos y sociales, sin posible retroceso. De todas las familias confluentes en Unidos-Podemos, la más pequeña en España, los Verdes, es la que tiene una implantación más sólida en el Parlamento Europeo, la mas abierta a las alianzas, y que denuncia en esa institución, los problemas de la democracia europea.

Valencia, 11-10-2016

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