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Brasil, segunda fase: La explotación del éxito

 

(Atento aos sinais)

A cidade é tanto do mendigo

quanto do policial,

travesti, trabalhador, turista,

solitário, família, casal.

Todo mundo tem direito à vida,

todo mundo tem direito igual

Lenine/ Arnaldo Antunes

 

El próximo 1 de enero de 2019, tras su victoria electoral del pasado 28/X/2018, toma posesión de su cargo de presidente de Brasil el neoliberal-ultrarreaccionario Jair Bolsonaro. A continuación, su “equipo de transición” pasará a convertirse en nuevo gobierno.

El hecho es trascendente, por lo que parece del todo pertinente hacerse algunas preguntas y tratar de darles respuesta: ¿ha presentado este largo proceso algunas características que puedan ser consideradas determinantes? ¿tendrá su resultado alguna influencia significativa en el desarrollo de la globalización neoliberal? ¿podrá Bolsonaro, desde la presidencia, cumplir íntegramente su programa? ¿cuáles deberían de ser las tareas a desarrollar por las izquierdas brasileñas desde la oposición y para ello, cuáles han de ser las correcciones que, como grupo más importante, ha de introducir el PT1 en su estrategia?.

Solo un día antes de la votación en la segunda vuelta de estas presidenciales, Joaquim Barbosa, expresidente del Tribunal Supremo Federal de Brasil, escribía en su cuenta de Tweeter: “Por primera vez un candidato me inspira miedo, por eso votaré por Haddad” [ni que decir tiene el inspirador de miedo era Bolsonaro (PSL2)], siendo Haddad quien como candidato del PT se le oponía). Una posición ética la del magistrado verdaderamente loable y valiente, pero que resultó del todo insuficiente para impedir la victoria del candidato ultraderechista.

El cambio de gobierno que se va a producir en Brasil no es un cambio menor, porque sucede en uno de los países que posee una masa crítica económica con capacidad para propiciar el desarrollo de un foco de Globalización Alternativa y donde el PT había comenzado a implementar, tibiamente eso sí, la imprescindible condición de partida en esa línea, consistente en: 1. Asentamiento de una incipiente sociedad del bienestar (sanidad, educación y pensiones publicas, ayudas a los sectores sociales más desfavorecidos, en definitiva, comenzar el difícil y complejo avance en la disminución de la desigualdad social). 2. Creciente preocupación por el cuidado medioambiental, en una zona de vital importancia global, por encontrarse en ella la Amazônia. 3. Desarrollo de una política exterior que tiene en cuenta no solo la balanza comercial, sino que también aborda aspectos esenciales de solidaridad (es decir, comportarse como foco de globalización generador y no como foco de globalización depredador). Los pasos previos de esta vía se habían iniciado bajo la presidencia de Fernando Henrique Cardoso (1995-2002)3 del PSDB4, un prestigioso sociólogo, exiliado durante la dictadura militar que tuvo su inicio en el golpe militar de 1964, quien en 1969 desarrolló una teoría de la globalización para su fase de capitalismo imperialista que denominó desarrollo dependiente5; en ella se postulaba que si bien en las áreas de capitalismo dependiente, el capital local requiere y depende de un complemento dinámico que está situado fuera de él, algunas de dichas zonas podrían ser capaces de insertarse en los circuitos del capitalismo internacional, posibilitándose así que la inyección de inversiones extranjeras puedan generar zonas de desarrollo (con la consiguiente aparición en ellas de una clase obrera capacitada, así como de un empresariado y acumulación de capital, locales), cuyos cambios graduales de crecimiento propiciarían un salto cualitativo que permitiría disminuir gradualmente la dependencia: las interconexiones económicas globales pasarían entonces a ser medios para la emancipación del país, en lugar de instrumentos de subyugación continua. Pero, la correcta teoría de Cardoso, quedó limitada a la “fase de despegue”, estando completamente carente de una estrategia adecuada para su profundización en el nuevo marco de la globalización neoliberal y consecuencia de ello fue que, en la bifurcación que representaron las elecciones presidenciales de 2018, el viejo profesor y su partido (PSDB), acabaron en el ramal del neoliberalismo-reaccionario de Bolsonaro…consiguiendo de quebra6 que el PSDB terminara muy cerca de la insignificancia política.

La elección de Jair Bolsonaro como presidente de Brasil culmina la primera fase (desarrollada a su vez en dos partes: 1. Destitución de Dilma Rousseff. 2. Elecciones presidenciales) de la ofensiva política basada en el neoliberalismo económico, en Brasil, uno de los aspirantes a ser foco de Globalización Alternativa. La segunda fase, estará constituida por el grado en el que el nuevo gobierno será capaz de desarrollar su programa. Veamos ambas.

Como elemento introductorio, y dada la implicación que han tenido las Fuerzas Armadas brasileñas en este proceso, comenzaremos invirtiendo la frase de Carl von Clausewitz y afirmaremos que algunos aspectos de la estrategia política pueden ser entendidos como el desarrollo teórico de la guerra por otros medios. Por ello, en nuestro análisis político (realizado desde la perspectiva de considerar a los sistemas sociales como sistemas complejos, dinámicos, con dimensión cultural), estableceremos algunas conexiones con conceptos provenientes de la táctica militar denominada Operación en Profundidad, elaborada en la década de 1930.

La Operación en Profundidad se realiza en dos fases: 1ª. La batalla en profundidad táctica. 2ª. La explotación del éxito. La Fase 1 de esta maniobra militar, se realiza a través de tres elementos que se desarrollan secuencialmente:

  1. a) Anticipación (mover a las propias fuerzas en el momento preciso y apropiarse de algo antes que el enemigo).
  2. b) Dislocar al enemigo (moverlo de un punto decisivo haciendo que se dirija donde no quiere o que lo haga engañado).
  3. c) Quebrantar al enemigo (atacarlo en su centro de gravedad a través de sus vulnerabilidades críticas, lo que genera en él un efecto dominó).

 

Fase 1: La batalla en profundidad táctica

En el artículo Brasil y los idus de marzo7, habíamos expuesto los pilares básicos (convertir a la corrupción en seña de identidad del PT, tomar la calle en el eje Río de Janeiro-São Paulo para mostrar al mundo el “apoyo total” con que contaba la oposición al gobierno, papel de los medios de comunicación como parámetro institucional difusor, actuación puntual de algún juez) así como el proceso emergente producido a través de la violencia generada por el tráfico de drogas, de lo que habíamos considerado como el golpe institucional que condujo a la destitución de la presidenta Dilma Rousseff (primera parte de la Fase 1). Su demoledor efecto ha quedado constatado en la posterior campaña electoral que acabó llevando a Bolsonaro a la presidencia (segunda parte de la Fase 1). En el presente artículo procederemos a situar dichos elementos dentro de la táctica de la Operación en Profundidad, para así proceder a valorarlos políticamente, teniéndolos ahora en cuenta como formando parte de un sistema complejo y dinámico que es el sistema social. No se debe olvidar que en todo el trayecto recorrido por el análisis, el trasfondo que aparece es el de los efectos producidos por la crisis económica iniciada en 2008.

El movimiento de anticipación de la táctica bélica, se corresponde en la táctica política (desde la perspectiva de la teoría de la complejidad) con el desarrollo hegemónico de una idea fuerza. En la Fase 1 nos encontramos con dos de sus aplicaciones, siendo la primera idea fuerza utilizada la de convertir la corrupción en seña de identidad del PT. La derecha brasileña supo adueñarse de este poderoso instrumento ideológico y utilizarlo con eficacia. Porque, tal como decíamos en el mencionado artículo, el PT para conseguir mayorías en el parlamento, había continuado con la política de corrupciones ya existente a su llegada: “y ahí es donde el característico posibilismo político de la socialdemocracia puso de manifiesto la incoherencia estratégica del PT, entrando de hoz y coz a “negociar una salida” con el PMDB8 y otros partidos de la misma laya, es decir, en el terreno de juego del adversario que no es otro que el de la corrupción”. Pero, tal como ha demostrado la elección de Bolsonaro (defensor del golpe militar de 1964 y de la consiguiente dictadura, quintaesencia de la corrupción), el segundo error del PT fue no haber tenido en cuenta sus efectos, ya que la corrupción no afecta por igual a la derecha que a la izquierda. Y este hecho no es casual ni caprichoso, sino que está relacionado con la perspectiva política (horizonte estratégico ideológico) que presenta cada una de las opciones y que además traslada sus efectos a los votantes. Para la derecha, el elemento fundamental del sistema social es el individuo, por lo que desde su perspectiva el problema de la corrupción será solucionable planteando la decidida voluntad de eliminar las “manzanas podridas” (de manera que su horizonte estratégico ideológico no se ve afectado). Pero para un cierto sector de las izquierdas, campo en el que el componente fundamental de la sociedad es el grupo social, la corrupción de los individuos que dirigen dichos grupos es vista bajo la forma: “la cosa no tiene arreglo, porque el ser humano es como es”, haciendo que para ese sector, el tránsito hacia el horizonte estratégico ideológico (disminución de la desigualdad social) sea percibido como imposible, lo que origina escepticismo, desilusión, desánimo e incluso rechazo y cambio de opción política9. En Brasil, la corrupción, o mejor dicho, su no eliminación, representó un desgaste político y electoral que fustigó exclusivamente y de manera determinante al gobierno que hegemonizaba el PT. Este es el aspecto fundamental a corregir por el PT, no solo internamente sino en sus alianzas. La gestión de la calidad democrática es un apartado que las izquierdas deben de comenzar a tomar en consideración.

Un segundo caso de movimiento de anticipación es el que apareció alrededor de lo que habíamos calificado acertadamente como proceso emergente, en cuyo origen se encuentra la violencia generada por el tráfico de drogas que tiene su epicentro en las favelas (fundamentalmente de Río de Janeiro y São Paulo). Y es que el PT no fue capaz de establecer una vía de solución al problema, al no entender que una de las principales formas de debilitar e incluso vencer al enemigo, pasa por cortarle su vía de suministros, lo que en este caso exigiría por un lado, legalizar (al menos parcialmente) determinado tipo de drogas y por otro, prestar atención médica a los drogodependientes. Porque la principal consecuencia de la violencia en las calles es el miedo y con él, la activación del instinto de supervivencia de los individuos. Así que también en este caso, el desarrollo hegemónico de la idea fuerza fue rentabilizado por la derecha, utilizando para ello una idea simple (con corolario), brutal y falsa: eliminación física del delincuente y ampliación del derecho de acceso a las armas. Su virulencia, tanto dialéctica como visual (incluso fue aplicada metafóricamente al adversario político), fue puesta de manifiesto durante toda la campaña electoral. Wilson Witzel (PSC)10, elegido gobernador de Río de Janeiro, exjuez, ligado a la evangélica Asamblea de Dios, expuso la primera parte de esta idea fuerza en todo su escalofriante simplismo: “La policía va a hacer lo correcto, apuntar a la cabeza del delincuente armado y ¡fuego!”, como si los marginales con armas, vayan a permanecer quietos, cual figuras de tiro al blanco y no se produjeran los eufemísticamente denominados daños colaterales11. Le correspondió a Bolsonaro, tal como recogen las siguientes imágenes, escenificar y “desarrollar la dimensión política” en la que encajar la idea: mercado libre, Dios, mano dura y familia. Para comprender la facilidad con que

Izda. La candidatura de Bolsonaro era la nº17.

El logo del fusil ametrallador, impreso en las camisetas de propaganda, ha sido una constante en su campaña

Dcha. Mercado libre, Dios, mano dura y familia.

El bálsamo de Fierabrás que según Bolsonaro solucionará todos los problemas en Brasil; eso sí, de manera simple, fusil en mano

 

Fusilar a los partidarios del PT.

Para “justificar” la aberración filofascista que representa la eliminación del adversario político, Bolsonaro necesitó clasificarlo previamente como chusma (pertrechada) arraigó y se expandió una idea fuerza tan simple y a la vez resultó tan útil políticamente para reorientar un proceso emergente12, es necesario tener en cuenta además el papel que juegan algunas ideas religiosas del protestantismo, la expansión que han experimentado en Brasil (fundamentalmente en Río de Janeiro y São Paulo) las iglesias evangélicas y la importancia de sus medios de comunicación y el efecto de alguno de sus programas. Porque no debemos olvidar que en el protestantismo la idea de predestinación es fundamental, es decir que alcanzar la gracia y la salvación son decisiones soberanas de Dios, por lo que el ser humano solo podrá percibir signos de su elección, como por ejemplo, tener éxito en las diferentes actividades mundanas (porque Dios interviene en el mundo y para llevar a cabo sus planes utiliza a los elegidos y no a los condenados). Bajo esta perspectiva, queda abierta una ventana por donde se puede introducir el desprecio, no solo del marginal, sino del pobre y del no creyente, puesto que se trata de almas que ya están condenadas. Y las iglesias evangélicas brasileñas han extrapolado estos presupuestos hasta límites insospechados. Por ejemplo, la Igreja Universal do Reino de Deus tiene ceremonias a través de las que se dice garantizar el éxito financiero personal, evitar el mal de ojo y los embrujos, etc.; las formas simples y tragicómicas con las que los pastores exponen la consecución de tales logros en el canal de televisión Record, no debe mover a risa, sino que han de ser tenidas muy en cuenta, dada la eficacia que muestran. Asimismo, su programa Cidade Alerta, exhibido en Brasil en hora punta, aborda el monotema de crímenes y asesinatos desde una perspectiva que hace que la afirmación del exjuez Wilson Witzel aparezca como suave y comprensiva.

 

Entre otras cosas, la Iglesia Universal del Reino de Dios tiene una ceremonias por medio de la que afirman para garantizar el éxito financiero personal. Por descontado que su cabeza visible, el obispo Macedo estará en la toma de posesión de Bolsonaro

Sin título3

En la Fase 1, la dislocación del enemigo (moverlo de un punto decisivo haciendo que se dirija donde no quiere o que lo haga engañado) lo consiguió la derecha arrebatando la calle a las izquierdas. Para ello, fue necesaria la radicalización de la privilegiada clase alta y el arrastre hacia su posición de gran parte de la denominada clase media de las zonas urbanas del Centro y Sur de Brasil, convirtiendo el eje São Paulo-Río de Janeiro en el escenario en el que los medios de comunicación afines mostraban al mundo el masivo apoyo con que contaban las ideas fuerza expuestas por Bolsonaro; de esta manera, con esta victoria psicológica, se neutralizaba gran parte de la capacidad de reacción del PT.

Por último, el tercer componente de la Fase 1, el quebrantamiento del enemigo (atacarlo en su centro de gravedad) se realizó a través de una acción de importancia trascendental: la intervención selectiva de la justicia, primero por parte del Tribunal Supremo Federal de Brasil (TSF), fallando la validez del proceso de impeachment de Dilma Rousseff13, y después del juez Sérgio Moro, acusando de corrupción y condenando a Lula da Silva a más de 9 años de cárcel en el momento preciso (por cierto, por un apartamento del que nunca tomó posesión), impidiendo así que pudiera ser el candidato del PT al que se tendría que enfrentar a Bolsonaro y al que todas las encuestas daban como claro vencedor. Aunque en Europa pueda parecer impensable, un mes después de su faena de aliño, Sérgio Moro ha aceptado ser el ministro de justicia en el primer gobierno Bolsonaro; de esta menera, la ejemplaridad de la división de poderes se ha ido por la alcantarilla con el agua sucia del balde. Y con ella la propia división de poderes. Prueba de que Moro entiende que actualmente en Brasil, la justicia ha de estar supeditada a ayudar al presidente en su “histórica y patriótica” tarea política, son sus declaraciones del 2/XII/2018, cuando el juez Edson Fachin14, del Tribunal Supremo Federal, determinó abrir proceso para investigar el supuesto pago, con dinero proveniente de la caja B del grupo J&F, al diputado federal Onyx Lorenzoni (DEM)15, propuesto por Bolsonaro para ser el futuro jefe de la Casa Civil (jefe de Gabinete del Presidente de la República, es decir el nº2): “Onyx Lorenzoni tiene toda mi confianza personal”. A continuación, la investigación fue archivada…Alea iacta est, la suerte está echada.

 

Fase 2: La explotación del éxito

En la táctica militar, la explotación del éxito es una prolongación audaz del ataque y surge después de un éxito inicial sobre las fuerzas enemigas; si se evidencia que cesa la resistencia del enemigo, la explotación del éxito se convertirá en una persecución. En la táctica política del caso que estamos analizando, la explotación del éxito se corresponde con la implementación del programa político que el partido político vencedor (PSL) tratará de desarrollar, para lo que necesitará establecer una correlación de fuerzas favorable que le permita alcanzar la necesaria hegemonía. Pero para ello, tal como veremos, el gobierno Bolsonaro estará obligado e establecer alianzas y llegar a pactos con innumerables fuerzas políticas. Parece pues conveniente exponer en primer lugar los principales contenidos de su programa electoral y observar las características de los miembros del gobierno con más peso que propone Bolsonaro, porque es a lo que se habrá de enfrentar la oposición.

Los aspectos más reseñables del programa electoral desarrollado por Bolsonaro son los siguientes:

Paquete de 160.000 millones de euros en privatizaciones.

Reforma de la Previdência (Seguridad Social). Para recibir el 100% habrá que cumplir:

  • Edad mínima 65 años.
  • Hombres, cotización, 40 años. Mujeres, cotización 35 años.
  • Cuantía máxima de la jubilación pública: 500 €
  • Para recibir más de 500 € el trabajador tendrá que costear un plan de pensiones complementario (régimen de capitalización).

(Téngase en cuenta que el coste de vida en las grandes ciudades brasileñas es bastante similar al de España).

Inmunidad para ejército y policía en su lucha contra la delincuencia.

Modificación del sistema de enseñanza, acabando con el denominado “adoctrinamiento marxista” en las escuelas (para el PSL, este “adoctrinamiento” está representado por ejemplo por la educación sexual y la igualdad de género).

Modificar el ENEM (Examen Nacional de Enseñanza Media), cuyo resultado sirve para el acceso a la universidad.

Intensificación de la explotación agrícola, forestal y minera de la Amazônia.

Acabar con las concesiones de tierras a indígenas.

Ilegalizar el aborto y combatir las pautas abortistas.

Facilitar el acceso a las armas de fuego.

Combatir las prácticas anticristianas en la ONU (¡!).

 

Entre los principales miembros del gobierno que va a proponer Bolsonaro, se encuentran:

Paulo Guedes. No está afiliado a ningún partido. Será el superministro. Su ministerio de Economía englobará Hacienda, Planificación e Industria y Comercio Exterior. Neoliberal, de la Escuela monetarista de Chicago. Defensor acérrimo de la privatización de todas las empresas públicas. Es un pata negra que participó como docente en la aplicación práctica de los principios del monetarismo en Chile, durante la dictadura de Pinochet.

Onyx Lorenzoni. DEM. Casa Civil. Brazo derecho del presidente. Más radical y explosivo que el propio Bolsonaro. Admitió haber cobrado de la caja B de del grupo J&F en la campaña electoral de 2014, pero la investigación se archivó.

Ricardo Vélez. Educación. Nacido en Colombia. Es uno de los ideólogos de Bolsonaro. Profesor de filosofía de la Escuela del Estado Mayor del Ejército. Su “rigor científico” queda puesto de manifiesto cuando expone las razones de la necesidad del golpe militar de 1964 en Brasil: “la intervención militar evitó que los comunistas tomasen el poder instaurando una dictadura del proletariado…gracias a esa valiente intervención, el ejército aniquiló la posibilidad de que hubiera un territorio controlado por terroristas”.

Sérgio Moro. Justicia y Seguridad Pública. Su reseña ya está hecha más arriba.

Augusto Heleno. Gabinete de Seguridad Institucional (Defensa). General en la reserva. Principal estratega de Jair Bolsonaro.

Ernesto Araújo. Relaciones Exteriores. Forofo (nunca mejor dicho) de Donald Trump. Funcionario de tercer orden en la carrera diplomática. Nacionalista, lo que para él es “una muestra de admiración por Dios”.

Damares Alves. Mujer, Familia y Derechos Humanos. Su reseña se hace en nota 12 .

Otros ministros militares: Secretaría de Gobierno, Carlos Alberto dos Santos Cruz; Infraestrutura, Tarcísio Gomes de Freitas; Ciência e Tecnologia, Marcos Pontes; Minas y Energía, Bento Costa Lima Leite.

La conexión del MDB y el PSDB en el gobierno Bolsonaro queda establecida con los ministros: Ciudadanía y Acción Social, Osmar Terra (MDB); Medio Ambiente, Ricardo Salles (PSDB).

 

A partir de estos datos, no parece que sea una tarea muy difícil sintetizar las características del gobierno que con Jair Bolsonaro como presidente, comenzará a ejercer sus funciones a partir del 1 de enero de 2019, así que prescindiremos de hacerlo, y pasaremos a esquematizar las tareas que deberían desarrollar las izquierdas desde la oposición para intentar minimizar la explotación del éxito.

Pero antes, no se puede dejar de mencionar, el patético contenido político de la carta del expresidente Fernando Henrique Cardoso [publicada una semana antes del 2º turno de las elecciones presidenciales (para las que su partido, el PSDB, cínicamente, había dado libertad de voto, mientras que la mayoría de sus dirigentes se deshacían en elogios hacia Bolsonaro)], donde deja en las manos de los militares brasileños la contención de los excesos que podría cometer el gobierno Bolsonaro (en esa fecha, ya más que probable vencedor): “No se trata de la vuelta al autoritarismo militar. Lo que sucede hoy no lo han planificado las Fuerzas Armadas, aunque estas aumentarán su voz por la decisión de las urnas. Asimismo, espero que también sirvan de muro de contención contra explosiones de personalismo autoritario o de “justicia por las propias manos” de grupos exaltados”.

Atento aos sinais!.

Tareas de las izquierdas en la oposición

Brasil tiene un sistema de gobierno presidencialista, pero no se puede olvidar que la constitución de 1988 otorgó a la Cámara de Diputados muchos poderes propios de los sistemas parlamentarios, motivo por el que de manera muy optimista, el sistema fue definido por algunos como “presidencialismo de coalición”, una característica que se ve incrementada por su atomización (tras las últimas elecciones, el número de partidos políticos con representación parlamentaria es de 30, prácticamente el doble que hace veinte años cuando eran 18). Pero la atomización, si bien por un lado obliga al pacto, por otro muestra una clara tendencia hacia el acuerdo basado en la corruptela. Así por ejemplo, aparecen 90 diputados de agrupaciones a las que la actual ley electoral impide el acceso a los fondos electorales por no alcanzar la representatividad necesaria (1,5% de los votos totales o nueve diputados en nueve Estados diferentes). Además, la inercia tendente hacia la corrupción es inherente al sistema de desarrollo capitalista brasileño (sin remontarse a la historia, solo hace falta ver las adscripciones políticas de los implicados), viéndose favorecida por ser los partidos políticos muy frágiles y cambiantes y porque además las leyes permiten a los parlamentarios cambiar de partido durante la legislatura (el currículum circulante de la mayoría de los políticos brasileños es digno de mención), con lo que el necesario afecto y empatía del político brasileño hacia su partido no existe. Hechas estas consideraciones generales, pasemos a analizar mínimamente los resultados electorales:

Sin título4

En primer lugar, se observa que pese al mazazo que supuso la inhabilitación de Lula como candidato (y el más que probable vencedor), la base social del PT sigue siendo amplísima (prácticamente el 45% del electorado). Es significativo el aumento de casi el 3% (3.5 millones) en los votos nulos.

A pesar de la pérdida de 13 parlamentarios respecto a 2014, el PT tiene el mayor grupo de la Cámara de Diputados (56).

La suma de parlamentarios de los principales partidos de las izquierdas brasileñas, sigue siendo prácticamente la misma, descendiendo solo en 2:

2014: PT + PSOL + PC do B + PSB + PDT = 137

2018: PT + PSOL + PC do B + PSB + PDT = 135

Casi lo mismo sucede con los números globales de las derechas, aumentando en 4; pero aquí se ha producido un fenómeno significativo: el explosivo incremento del PSL a costa del hundimiento de MDB y PSDB:

2014: PSL + DEM + PP + PR + MDB + PSDB = 210

2018: PSL + DEM + PP + PR + MDB + PSDB = 214

No obstante, hay que tener en cuenta que el PSL de Bolsonaro, más que un partido político, es un agregado populista-reaccionario que probablemente haya quemado gran parte de su energía en la explosión inicial.

Corresponderá al PT, como grupo mayoritario de la oposición, tomar la iniciativa en el establecimiento de alianzas que posibiliten establecer resistencia a la acción del gobierno Bolsonaro. En primer lugar, intentando estabilizar el bloque de las izquierdas, pero con la suficiente flexibilidad que permita ampliar las alianzas en función de cada materia y nivel.

La primera materia (por encontrarse en un nivel que desborda al propio Estado), sobre el que las izquierdas brasileñas deberán establecer una estrategia de alianzas, es el de la defensa de la Amazônia de una descontrolada e irreversible deforestación para usos agrícolas, de extracción mineral y de explotación de madera. Porque, la Amazônia, si bien se encuentra mayoritariamente bajo la gestión de Brasil, es tal su importancia global que su defensa debe hacerse como patrimonio de la humanidad. Este es un asunto tan transversal, donde ni puede ni debe aplicarse la dicotomía izquierda-derecha, ni tan siquiera tenerse en cuenta las fronteras del Estado. Europa, sus ciudadanos, ya debería empezar a preocuparse y las organizaciones sociales brasileñas dirigirse a ella.

Un segundo bloque de materias, también con total o parcial grado de transversalidad, son las que se encuentran alrededor de los derechos de los ciudadanos (aborto, género, educación…), y para ellas, las medidas que pueda adoptar el gobierno, incluso el de “inspiración divina” de Bolsonaro, son reversibles; por lo tanto, también exigen desbordar la dicotomía izquierda-derecha y establecer alianzas lo más amplias posibles.

Donde más va a pesar la perspectiva ideológica izquierda-derecha, será en las materias de derechos sociales (habiendo diferentes grados) y sobre todo en las medidas económicas, en primer lugar las privatizaciones, debiendo tenerse en cuanta además que estas últimas son prácticamente irreversibles. La idea fuerza aglutinadora debe de ser la defensa del Estado del bienestar, como modelo socialmente superior y cuya gestión es más rentable.

El último elemento a considerar es el de la movilización social como elemento complementario imprescindible de la acción política institucional. Volver a recuperar la calle pacíficamente significará demostrar que la explotación del éxito por parte del gobierno Bolsonaro tiene dificultades y no estará suponiendo una persecución.

 

  1. PT. Partido Trabalhista. Socialdemócrata. Es el partido de los expresidentes Lula da Silva y Dilma Rousseff.
  2. PSL. Partido Social Liberal. Partido de la extrema derecha que se mueve bajo la influencia del evangelismo religioso (forma parte de la llamada bancada evangélica del parlamento). Jair Bolsonaro es un miembro activo de la Iglesia Baptista Actitud Central.
  3. Durante su presidencia (1995-2002), F. H. Cardoso creó y desarrolló el Plano Real, un programa económico (con medidas fundamentalmente liberales) capaz de contener la hiperinflación (5014% en 1994) y resituar a Brasil en los mercados internacionales, lo que necesitó crear en el país una nueva moneda, el real.
  4. PSDB. Partido de la Socialdemocracia Brasileña. A pesar de su nombre, en las presidenciales de 2018, este partido optó mayoritariamente por colaborar y apoyar a Bolsonaro.
  5. Cardoso, F. H. y Faletto, E., Dependency and Development in Latin America. Berkeley, California University Press. (1969).
  6. De quebra. Gíria brasileña, de regalo.
  7. Clonfluencia, junio, 2016.
  8. PMDB. Partido del Movimiento Democrático Brasileño. Véase nota 21.
  9. El desarrollo hegemónico de una idea fuerza como movimiento de anticipación, es el componente más importante de la táctica política, y es así, porque en muchos casos también posee una profunda vinculación de carácter estratégico. En el caso español, que las izquierdas no estén siendo capaces de aplicarlo a la defensa de la Constitución y la necesidad de su reforma [nótese que la proposición contiene función implicación (y), lo que en la tabla de la verdad exige que se tengan que cumplir las dos condiciones de entrada para que se produzca la condición de salida] está permitiendo que la derecha (a pesar de manifestar grandes reticencias hacia la Constitución, en su origen) la esté hegemonizando.
  10. PSC. Partido Social Cristiano. Partido de derecha extrema, contrario al aborto, al matrimonio de parejas del mismo sexo y a la ideología marxista.
  11. Animados por esta “nueva política pacificadora” que ya impulsa el equipo de transición de Bolsonaro, se ha producido un primer “éxito”. El 5 de noviembre, en la Favela da Maré (por la que pasan las arterias principales que comunican con el aeropuerto internacional de Río de Janeiro), una acción de la policía militar (PM) ha ocasionado 4 muertos, uno de ellos, un profesor que con su novia buscaba una cafetería donde tomar un refresco.
  12. Los procesos emergentes aparecen en los sistemas complejos y dinámicos en el desequilibrio, cerca del límite del caos; se caracterizan porque a través de ellos surgen propiedades emergentes, las cuales consisten en que los elementos del sistema proceden a reorganizarse de manera distinta y pasan a tener propiedades diferentes, tanto a las que manifiestan por separado como a las que poseía la estructura anterior. En el caso de los sistemas sociales, la emergencia se puede observar a través del cambio que se produce en las relaciones y normas que establecen las instituciones políticas y/o sociales afectadas. Por ejemplo, en Brasil (tal como veremos más adelante), el acceso de Bolsonaro a la presidencia ha necesitado del quebrantamiento de la división de poderes, pasando el poder judicial, no ya a depender del poder legislativo, sino a servir los intereses políticos de la presidencia. Además, Bolsonaro pretende que el mercado libre deje de ser el elemento central perteneciente al horizonte estratégico ideológico al que orienta la hegemonía de la clase dominante a través de las instituciones políticas, para convertirse en un medio por el que una parte del pueblo, los elegidos, recibirá el divino signo de su salvación a través de éxitos económicos propios, ligados al imparable desarrollo del país. Un tercer caso, es que para el nuevo gobierno, las instituciones de enseñanza han de pasar a establecer los valores de la educación, no teniendo en cuenta las aportaciones científicas, sino las que emanan de los dogmas de una de las múltiples religiones existentes (la cristiana evangélica). Ello exige, según Bolsonaro, acabar con el “adoctrinamiento marxista” en las escuelas. Y parece que la línea a seguir es la expeditiva. El 26/XI/2018, el diario carioca O Dia publicaba un comentario del diputado federal Daniel Silveira (PSL): “Directora, soy diputado federal y mi carácter es de fiscalizador. Puedo entrar en cualquier establecimiento sin permiso…voy a solicitar una auditoría en su escuela desde el principio de su gestión….criminalizaremos y castigaremos a cualquier profesor-director que esté adoctrinando en las escuelas a adolescentes con ideología socialista-comunista”. Por citar un último caso, en el gobierno que toma posesión el 1 de enero, el desarrollo de los derechos de los ciudadanos que serán implementados a través de diferentes instituciones políticas, quedarán bajo la cartera Mujer, Familia y Derechos Humanos, de la que será titular Damares Alves, una mujer antiabortista, perteneciente a la Iglesia Internacional del Evangelio Cuadrangular (¡¡).
  13. Al respecto, véase en Clonfluencia, junio, 2016 (Brasil y los idus de marzo), la opinión de Joaquim Barbosa, expresidente del Tribunal Supremo Federal de Brasil.
  14. Luiz Edson Fachin, es el juez del Tribunal Supremo Federal de Brasil que falló el proceso de impeachmentt de Dilma Rousseff.
  15. DEM. Demócratas. Antes Partido del Frente Liberal (PFL). Proviene del partido ARENA que fue el partido oficial de la dictadura.
  16. PSOL. Partido Socialismo y Libertad. Es una escisión del PT, por la izquierda, durante el primer gobierno Lula. Es un abanderado de la lucha contra la corrupción. La concejala de Río de Janeiro, socióloga y activista en defensa de los derechos humanos, Marielle Franco [vilmente asesinada por las denominadas milicias (extrema derecha paramilitar) en marzo de 2018, era militante del PSOL.
  17. PC do B. Partido Comunista de Brasil. Su origen está en la escisión maoísta del PCB (hoy casi inexistente) en loa década de 1960
  18. PSB. Partido Socialista Brasileño.
  19. PDT. Partido Democrático Trabalhista. Partido miembro de la Internacional Socialista.
  20. PP. Partido Progresista. Proviene del partido ARENA que fue el partido oficial de la dictadura.
  21. MDB. Fue el partido legal que aglutinó a gran parte de la oposición durante la dictadura militar. Con la llegada de la democracia pasó a denominarse PMDB. En diciembre de 2017 volvió a denominarse MDB. Fue el partido que gobernó en coalición con el PT durante el mandato de Dilma Rousseff, siendo el causante de la ruptura que favoreció el impeachment. A este partido pertenece Michel Temer quien pasó a ser presidente.
  22. 22. PR. Partido de la República. Derecha. Formado en 2006. Es uno de los partidos más corruptos. Formó parte del bloque que apoyó inicialmente al gobierno Dilma.
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