Artículo extraído de Confluencia Network


 

El Brexit cambia tras las elecciones británicas


 

 

 

Paul Mason (Poscapitalismo)…. ha escrito un interesante artículo, http://eldiario.us6.list-manage.com/track/click?u=c69ba1ef3f044e29f01e39064&id=7c7275ed06&e=27fab9125d  http://www.eldiario.es/, en el que resume lo que podría ser una estrategia de la izquierda británica para respetar el voto mayoritario de los ciudadanos británicos, y superar las consecuencias desastrosas de esa decisión. Para el escritor inglés, el Brexit salió adelante, en primer lugar, contra los deseos de los empresarios industriales del Reino Unido:

El Brexit fue un regalo no deseado para las empresas británicas. Incluso en su versión más blanda, implica diez años de trastornos, inflación, mayores tasas de interés y una importantísima merma en las arcas públicas. Afecta al abastecimiento de mano de obra barata y amenaza con dejar al Reino Unido como una economía sin mercado en el que vender sus productos.

Las elites que lo impulsaron respondían, según él, a la cultura nacionalista británica, y a los intereses anti-control de la UE, ligados a la especulación financiera global:

Pero la élite gobernante y la clase empresarial del Reino Unido no son la misma cosa. Cada una tiene intereses diferentes (…). Se han convertido en intermediarios para una élite mundial de administradores de fondos de alto riesgo, especuladores inmobiliarios, cleptócratas, jeques del petróleo y estafadores.

Para Mason, el Brexit es el resultado de las pulsiones xenófobas de los sectores más golpeados y abandonados por la crisis industrial creada por Margaret Thatcher, para despejar el camino a los negocios de la City, con el desmantelamiento del Estado del Bienestar y la liberación especulativa de los ahorros de la clase media, bajando impuestos y fomentando los planes privados de pensiones.

El camino del Brexit duro crea una crisis permanente (http://www.eldiario.es/theguardian/dejar-llamarlo-Brexit-duro-caotico_0_568693337.html) , una austeridad permanente y un conjunto de enemigos permanentes, concretamente Bruselas y la democracia social. El instrumento perfecto para el hongo de la especulación financiera.

Pero la determinación de la base laborista, que apoyó a Corbyn ha permitido abrir una brecha en las políticas que llevaban al suicidio social de los británicos, posibilitando un nuevo enfoque al Brexit, que minimice los daños y siga ligando el Reino Unido a Europa. Sin embargo, para lograr una salida a la noruega al Brexit, es necesario derrotar a los Conservadores, y ese, según Paul Mason debe ser el objetivo principal en la coyuntura actual.

Con su plataforma electoral cuidadosamente calculada, Corbyn demostraba por primera vez en 20 años lo extraordinario que sería para la mayoría terminar con la austeridad y que el Gobierno dejase de hacer el trabajo de privatizadores y especuladores.

Los tories habían decidido usar el Brexit para destruir lo que queda del Estado de bienestar y reestructurar el Reino Unido como un Singapur global. Perdieron. Ahora emprenden la retirada y se esconden detrás del escudo humano de fanáticos intolerantes de la Orden de Orange de Belfast.

El próximo movimiento de la izquierda debe ser evitar la arrogancia. Debe rechazar la ilusión de que con un avance relámpago alcanza para rodear las defensas de la clase gobernante del Reino Unido (…). El primer objetivo alcanzable es empujar (…) hacia una posición de compromiso con el mercado único, bajo la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, y a que sean las instituciones representadas por todos los partidos las que guíen los debates del Brexit.

Y el autor, termina de esta manera el artículo, con la afirmación de que “las cosas están cambiando”:

De cualquier manera, el sentido común de los últimos 30 años ya no está vigente.