Artículo extraído de Confluencia Network


 

Y III La hora liberal y de la impotencia


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Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora
campos de soledad, mustio collado,
fueron un tiempo Itálica famosa.

 

Solo un momento bastó a Trump, el que tuvo a Macrón a bajo el prisma del imperio, para saber que las declaraciones de soberanía europea no tenían soporte. A continuación, rompió el acuerdo nuclear con Irán, colocó la embajada USA en Jerusalén, y llamó a Merkel. Dos mensajes, el primero para la canciller alemana, las empresas alemanas tienen la obligación imperial de respetar las sanciones norteamericanas contra Irán, el segundo, para Macrón, la independendencia francesa es tan real como la silla de De Gaulle en Yalta, ¡No estaba ni se la esperaba! El nuevo presidente liberal de Francia se ha encontrado, como todos los presidentes liberales del país vecino, con el nacionalismo alemán. Éste no apoyará las aventuras bélicas del presidente USA, pero tampoco se opondrá a su hegemonía en Oriente Medio. Merkel lo ha dicho muy claro, el gobierno de Berlín apoya a las empresas alemanas, pero no puede hacer nada frente a las sanciones que les puedan sobrevenir si mantienen el comercio con Irán. Y respecto a las propuestas de Unión Europea, nada que pueda ir más allá del control alemán sobre la deuda de los países y entidades financieras de la Unión. Desde la unificación, Alemania, que era en los años sesenta (RFA) uno de los estados más igualitarios de la zona del Mercado Común, ha pasado a ser uno de los más desigualitarios, y la desigualdad sigue creciendo en ese país durante el siglo XXI[i]. El capitalismo alemán, aprovecha las ventajas que le ofrecen ser un país exportador neto, por lo tanto acreedor, en especial de sus socios de la UE, para ir transformándose en una economía global, la cuarta mundial, que modifica su modelo social, el cual se aleja cada vez más del estándar europeo y se coloca a medio camino entre éste último y el modelo anglosajón de desigualdad extrema, al cual se acerca cada día más. ¡Una vez unificada, la Alemania socialcristiana no ve ningún interés en la creación de un espacio político y militar común en Europa! Solo un giro drástico de la socialdemocracia, con el apoyo de la izquierda alemana, podría acercarla al traspaso de soberanía a Europa, y eso únicamente podría ocurrir con un giro social en su política.

En cuanto a la masacre de manifestantes palestinos y la embajada USA en Jerusalén, si Israel celebra el Festival 2019 de Eurovisión en su capital, …., ¿¡Nadie se ha pronunciado por ahora!?.. En esa apuesta, los socios dejan solo a Macrón.

Varias lecciones, la primera, las naciones europeas ya no son nada por sí solas. La segunda, Irán no se resignará, a pesar de que está manifestando una cautela prudente muy de agradecer[ii], y las reacciones en Oriente Medio pueden ser nefastas para todos. La tercera, tras el bombardeo de Siria, el petróleo volvió a colocarse en el centro de la escena internacional, y Europa, en su situación de baja cohesión actual, no puede ni mantener el acuerdo contra el cambio climático, ni la disciplina energética de sus miembros. Son demasiados los países de la Unión que no se creen que vaya en serio el cambio hacia las energías renovables, empezando por el gobierno de España. Corremos el riesgo de una segunda crisis relacionada con los precios y la deuda del petróleo, de consecuencias desastrosas con el desequilibrio de balances financieros en Europa entre deudores y acreedores. En esa coyuntura, Estados Unidos volvería a ocupar una vez más una posición de dominio, lo cual con Trump en la presidencia puede ser el prólogo de la catástrofe.

La hora liberal ha durado más bien poco, la ola populista tiene demasiadas turbulencias, y la izquierda no comparece. Sin embargo, cada día son más las señales que indican a Bruselas como la meta de las políticas, incluso de los conflictos internos (¿?) de cada una de las unidades estatales que componen la Unión. Sin embargo, las políticas no encuentran el camino, a pesar de estrellarse, día sí y día también, con el estrecho marco de los gobiernos nacionales. El capitalismo global, mientras tanto, está tejiendo su entramado de gobernanza mundial, uno de cuyos ejes es el blindaje de las instituciones económicas y jurídicas, de ámbito supranacional contra las culturas democráticas; se utilizan entramados de expertos, colocados allí por los países que dominan el G8[iii], para convertir el camino hacia Bruselles, o hacia Geneve y New York en una auténtica carrera de obstáculos, por un camino sembrado de minas financieras.

Una nueva generación de dirigentes y activistas de la izquierda, tiene la obligación de salirse de su estrecho marco de asambleas para dominar pequeños cotarros, y centrarse en el análisis de la complejidad entre local, nacional y global, que implica el intento, hoy en día, de conseguir pequeños avances sociales en el espacio con más riqueza acumulada del planeta, en un tiempo de crecimiento acelerado de la desigualdad, amenaza global al medio ambiente y, paradójicamente, grandes oportunidades en ambos terrenos ofrecidas por la tecnología disponible. Para ello, habría que deshacerse de lo accesorio y, como dice la dirigente verde canadiense Noami Klein, ser conscientes de que los problemas a los que nos enfrentamos exigen una regulación democrática de los dos parámetros principales de la economía: la inversión en industria y la inversión en conocimiento. Ambas opciones deben salir del campo de las decisiones privadas y convertirse en las herramientas del “Bien Común”[iv].

Valencia, mayo de 2018

[i] Ver las series de piketti.pse.ens.fr/capital21c.

[ii] Las reuniones del día de San Isidro en Bruselas con la UE parecen pacíficas.

[iii] Ver El gobierno mundial de los expertos J.M. Colomer. Aunque el autor hace una defensa de las instituciones globales actuales, su análisis no oculta la realidad de la red actual de organismo que sirven a la gobernanza mundial.

[iv] ¿Es eso socialismo?. Tras la experiencia del estalinismo, y sus prolegómenos, la utilización del término, a mi modo de ver, puede ser demasiado controvertida. Pero coincide con lo que los clásicos pensaban.