Artículo extraído de Confluencia Network


 

¿Qué valor tiene el ascenso de los verdes en Centroeuropa?


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La prensa ha titulado de formas diversas el resultado de los Verdes en las elecciones en varios “landers” alemanes y estados de Centro Europa, todos ellos pertenecientes al cogollo de la riqueza mundial “per cápita”, y también al de las naciones fundadas en el puritanismo luterano. Se ha insinuado un cambio de liderazgo en la izquierda política de esos países, donde los Verdes parecen destinados a sustituir a la Socialdemocracia. Creo que no se han parado a pensar, ¿qué peso tiene en este caso las circunstancias “calvinista”, y países con “la renta per cápita más alta del planeta”?

Cuando el editor de “Confluencia” me pidió un pequeño artículo sobre la noticia, pensé, en primer lugar, que los titulares debían ser tomados con la debida cautela; pues las elecciones regionales en Alemania no pasan de ser un indicador, que se debe confirmar en las generales, donde la complicada configuración parlamentaria posterior a la unificación de los años noventa, fomenta la búsqueda de la estabilidad; manera en que todos los partidos alemanes rinden el obligado tributo al liderazgo europeo de su país. Incluidos los propios Verdes. Sin embargo, sí creo que los resultados de los comicios de octubre de 2018 marcan una tendencia que, mas pronto o tarde, se desplegará. Y no solo por que los electores demócratas necesiten concentrar sus esfuerzos frente al “populismo”. Sino porque, en mi opinión, los segmentos de población más preocupados por la deriva política del mundo más desarrollado, y que no forman parte de las elites gobernantes, empiezan a preguntarse sobre la profundidad de la crisis cultural que estamos viviendo, y sus implicaciones políticas y sociales.

Solo desde la preocupación ilustrada, de una población que, con todas las cautelas posibles, tiene el horizonte vital razonablemente despejado, se puede entender un voto “moral”. Y me refiero a la reflexión dramática, magistralmente reflejada en la película “El Reverendo”—’First Reformed’— la cual “recoge precisamente el lado más sombrío y destructivo de la doctrina bíblica para explorar sus claroscuros éticos y morales en un maravilloso ejercicio de  cine puro, asfixiante, ácido e introspectivo”, de un veterano Paul Schrader (Victor López). Este componente cuasi-religioso, es un elemento más importante en el voto Verde, de lo que podríamos suponer desde nuestra situación existencial al Sur de Europa, donde, inevitablemente, los crímenes contra la humanidad de los sátrapas de Arabia Saudí, nos crean un `problema irresoluble de empleo. Y por lo tanto existencial, moral en el sentido más crudo, como país y como personas solidarias.

Pero, precisamente, la gente común que no sufre las incertidumbres tremendas a las que está sometida la mayoría de la humanidad en la fase actual del capitalismo globalizado; y que disfruta de un grado de formación cultural adecuado a las actual civilización global capitalista, pude, adecuadamente organizados, generar una elite intelectual, capaz de pensar en las contradicciones culturales del capitalismo global. Máxime, cuando esos ciudadanos, están sumidos en la quiebra de las promesas del puritanismo; cuna cultural del capitalismo; y en la rebelión juvenil que toda crisis profunda de civilización genera. Porque, precisamente ahí, en esa crisis, precipitada por los problemas medioambientales y de clima, es donde se está centrando la respuesta cultural civilizatoria al capitalismo global.

Volviendo a la película de “El Reverendo”, asistimos a la crisis de un joven, el marido de la protagonista, que ha vivido en Canadá, espejo civilizado para los Estados Unidos de América, la persecución y cárcel contra los activistas medioambientales, fomentada por el entramado del negocio petrolífero de las Arenas de Alberta, y secundada por el liberal Sr. Trudó y su ministro de Interior. Si Canadá, o Noruega se pliegan a ese tipo de intereses, ¡Qué esperanza queda a los activistas! Los peligros de la deriva violenta, en la respuesta al chantaje y la persecución, revuelven los cimientos calvinistas del pastor de la Iglesia Reformada, y de sus feligreses. Lo mismo que los jóvenes que se encadenan a los ferrocarriles que, desde la soberbia del país rico, envían sus desechos peligrosos, muchas veces conteniendo uranio activo, a los países menos desarrollados, o los depositan en el océano, comprometiendo el futuro de las generaciones.

Por lo tanto, podemos conjeturar, que los resultados de los Verdes, su camino hacia convertirse en sustitutos de la socialdemocracia, como conciencia crítica de las sociedades mas desarrolladas de Europa, se corresponde con los anuncios, ya imparables, de una crisis de la civilización construida sobre los principios luteranos del puritanismo, es decir de la civilización que se está imponiendo en el mundo, bajo el imperio del capitalismo. Si esos movimientos confluirán con las luchas por la igualdad y el cambio social, dependerá de muchos factores, aún en configuración, pero nos dicen mucho de la enorme complejidad de la lucha política trasformadora, y del “bloque histórico” que se debe empezar a construir en Europa.

Pepe Candela