Artículo extraído de Confluencia Network


 

Relato de la Globalización I


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EL PROCESO DE LA GLOBALIZACIÓN CAPITALISTA (CAPÍTULO I)

 

Chief, among the primary forces shaping the global economy, in my view, are the irreversible effects of technology -in particular, modern information technology- ..…Once the genie of global information flow gets out of the bottle..there can be no turning back (Kenichi Ohmae)[1]

 

Por la explotación del mercado universal, la burguesía da un carácter cosmopolita a la producción de todos los países. Con gran sentimiento de los reaccionarios, ha quitado a la industria su carácter nacional. Las antiguas industrias nacionales son destruidas o están a punto de serlo (Marx y Engels)[2].

 

Los efectos de las decisiones que se exponen en este escrito, no solo no habían sido previstos, sino que sus resultados han puesto en bancarrota las herramientas de análisis social, como más adelante veremos al considerar la deriva del keynesianismo, la planificación económica, la organización del trabajo, el capital, las clases sociales y otros. Los diferentes actores, cuyas decisiones han configurado la realidad actual, no podían prever las consecuencias de sus actos. Lo contrario sería una novedad inaudita, y la mayor revolución desde que un ser humano entró en el fondo de la cueva, dibujó el animal que había cazado y se reconfortó porque al salir volvía a estar allí. Sería como sugerir que ha nacido, y además está oculto, un poder capaz de dirigir el proceso histórico. Mi labor, en un trabajo que no puede ser breve, pero tampoco indigesto, será hacer comprensibles los cambios que están en curso, y sus consecuencias para la lucha socialista. Es necesario un nuevo Manifiesto, pero no soy tan presuntuoso.

Personalmente creo que la palabra globalización define bastante bien el proceso central de los cambios que vivimos: el cierre esférico de las conexiones de las redes de negocio y producción que se viene creando desde finales de los 60,s, y que el sociólogo liberal Thomas Friedman describe como “el proceso por el cual el mundo se está volviendo plano”. Un proceso de decisiones que se desempeña en los ámbitos económico y político, que tiene una enorme trascendencia cultural y que difumina los bordes de estos tres ámbitos, y de las fronteras que los separan en las diversas partes del globo. El sociólogo neoliberal Friedman cita el preámbulo de Marx y Engels al Manifiesto Comunista, para subrayar el carácter revolucionario del proceso. En su libro La tierra es plana, (2006), describe diez fuerzas aplanadoras:

 

La primera, que coincide con la caída del muro de Berlín y el cambio del socialismo al capitalismo, es la popularización de la computadora personal, que cambió la forma de hacer negocios; la segunda aplanadora  surge en 1995, con el nacimiento del navegador Netscape y la www ahora tan común para nosotros; la tercer aplanadora  es la creación de software que los usuarios exigieron para explotar al máximo la navegación y el intercambio de datos; las tres primeras dieron paso a la cuarta aplanadora, que son las comunidades de creación de código libre, que junto con el servidor llamado Apache permitía a cualquier creativo compartir sus programaciones para ser explotadas de manera gratuita por otros usuarios.

El siguiente bloque de fuerzas aplanadoras, tiene que ver con la utilización de las cuatro anteriores para internacionalizar la producción industrial. La quinta aplanadora es el sistema de comercialización y especialización llamado outsourcing, que permite hasta el día de hoy que muchos países se desarrollen al utilizar las nuevas tecnologías de información para ofrecer servicios, a costos más bajos que si se hicieran en el país solicitante y en franjas horarias que el cliente descansa. La sexta es el offshoring, que consiste en el traslado de toda la infraestructura y fabricas a países con incentivos fiscales, mano de obra barata y alta especialización como China e  India. Juntas, conducen a la séptima aplanadora, que es la cadena de suministros global, posible hoy gracias a la tecnología de información y a los sistemas logísticos creados para interconectar procesos industriales y comerciales independientes, tanto entre empresas autónomas como con proveedores y clientes; la octava aplanadora el insourcing llamada así por Friedman para describir la subcontratación de procesos internos, que requieren alta especialización y que pueden ser distractores para el negocio principal, los cuales se dejan en manos de empresas expertas que trabajan desde dentro de las instalaciones madre, con empleados propios, y un único cliente.

El tercer bloque que permiten que  el mundo se aplane cada vez más, son las tecnologías específicas para crear, compartir y difundir conocimiento. La novena aplanadora es el in-forming que permite a cualquier persona que tenga acceso a la red internacional de comunicación (internet) aprender a hacer cualquier cosa, mientras la red de información se hace con las aportaciones de millones de personas, que alrededor del mundo comparten su know-how para identificarse con otros, compartir experiencia y conocimientos, que hacen cada vez más especializadas a las personas en el ámbito específico de interés; y por último la décima aplanadora son las tecnologías de conexión, por medio de las cuales los científicos, desarrolladores, inversionistas y usuarios comparten y se abren oportunidades de  comercialización y comunicación[3].

 

Por lo tanto, la globalización es la confluencia de una serie de procesos de comunicación, extensión financiera y distribución de la producción en un contexto capitalista, que llevan al cierre por primera vez en la historia de una economía mundial por encima de las economías de las naciones estado. El cierre capitalista de la economía mundial, ha sacado a la luz la ausencia de una gestión global de los recursos del planeta, con consecuencias devastadoras sobre el clima y volatilidad creciente de los precios de los recursos básicos: energéticos, minerales, alimenticios y del agua potable. Al mismo tiempo, la conexión de los procesos de decisión económico-financiera mediante redes informáticas y de telecomunicaciones, y de los procesos productivos por medio de la utilización de sistemas de transporte comercial, aéreo, marítimo y terrestre, que facilita una apertura sin precedentes de las fronteras y las aduanas, está destruyendo los mecanismos de protección social de los estados, al decaer las ventajas competitivas provenientes de la posición dominante de las economías más desarrolladas, debido a los procesos de integración global de la producción y, consecuentemente, de la tecnología.

En la globalización, las relaciones económicas transfronterizas tienen mas importancia que las que ocurren dentro de los estados, por lo cual los gobiernos pierden progresivamente su capacidad para configurar las instituciones de los mercados. Los contratos, base de las transacciones capitalistas, dependen de las legislación anglosajona, globalizada a través de diferentes instituciones internacionales. Suplantando a los estados, las empresas y los grupos financieros realizan configuraciones de mercado ad-hoc para cada situación, generando una fuerte volatilidad financiera. Sin embargo, tales actuaciones no suponen la ausencia de centros. En tanto el poder económico USA sea dominante, las necesidades del Tesoro y de la FED (Reserva Federal de EE.UU), proporcionan liquidez al proceso y aportan un cierto orden global, vendiendo deuda norteamericana que crea dólares.

Tampoco quiere decir que desaparezcan los poderes políticos. Respetando el proceso global de inversión productiva, los grandes países (USA, Brasil, Rusia, China, La India, Japón) debido al tamaño y peso de sus mercados, aún pueden pilotar sus finanzas y regular sus mercados internos. En ese contexto, las grandes unidades económicas en formación, como la UE, tendrán que escoger entre consolidar su configuración confederal o sufrir el deterioro consecuente a un aumento progresivo de la incertidumbre y la pérdida de control.

Para entender mejor el proceso de globalización, es conveniente citar el conjunto cronológico de las diferentes decisiones políticas y hechos significativos que, por su contribución a las trasformaciones de mentalidades, y por su influencia sobre los cambios económicos habidos, han alumbrado lo que se considera un mundo de relaciones socioeconómicas globalizadas.

 

Años 70: El Dolar se hace autónomo y los japoneses inventan la fábrica global

Como consecuencia de los desequilibrios económicos y políticos, creados por el fracaso USA en la guerra de Viet-Nam, Nixon y Kissinger toman dos decisiones que tendrán un gran alcance estratégico: la primera, establecen una alianza con China y la segunda, dinamitan el sistema de Breton-Woods, desvinculando el dólar respecto al oro. Como dice Michel Hudson, de ésta segunda decisión:

“Hasta 1971, todo billete de la FED (Reserva Federal) estaba respaldado en un 25% por oro, valorado en 33 $ la onza. (La FED tenía el 80% del oro monetario del mundo). Las guerras de Corea y Vietnam obligaron a USA a endeudarse, y en 1971, a suspender la convertibilidad del dólar ($). Los países aceptaron los bonos USA como reserva, pero esa circunstancia hizo creer al FED que era inmune al aumento de su deuda y permitió a los bancos USA convertirse en prestamistas del resto del mundo”. A partir del final de Breton Woods, por lo tanto, las balanzas de pagos ya no reflejan, en muchos países, su éxito comercial, sino mas bien la especulación de Wall-Street en ese país, que puede ser deficitaria o con superávit por efecto de entradas masivas de capital especulativo.[4]

En apenas dos años, la Guerra del Yon-Kippur abre la crisis endémica del petróleo, y proporciona a las oligarquías monárquicas del petróleo la posibilidad de ingresar enormes cantidades de dólares, fondos que son bombeados hacia los centros financieros de Londres y Nueva-York, alimentando la industria financiera de Wall-Street y la City, mediante la invención de “productos financieros”, que servirán para detraer de los mercados globales de mercancías una proporción creciente de la plusvalía global.

Las oligarquías latinoamericanas, en primer lugar, y del resto de los países “en desarrollo”, a continuación, empujan a sus gobiernos a endeudarse en dólares, para disponer de fondos en divisas que les permitan poner sus capitales financieros a salvo en Nueva York y Londres. Estas prácticas crearán, en los 80, la gran crisis de la deuda latino-americana y asiática. Más tarde, tras la pacificación de Angola y otros países productores de materias primas y energéticas estratégicas, África se unirá al corro de la deuda, que ha extendido los mercados financieros al conjunto del planeta.

La fábrica japonesa: Los cambios revolucionarios de la producción tuvieron aún mayor alcance que los financieros. La electrónica aplicada a la robótica revolucionará la maquina herramienta y la cadena de montaje, primero en Japón y luego en USA y Alemania, e incorporará los países emergentes, con especial relevancia en China, La India, Sureste Asiático, Filipinas, etc…, al proceso del nuevo capital tecnológico, revertiendo la gran fábrica y externalizando las diferentes funciones de producción, que pasan a ser realizadas por proveedores expertos. Esta nueva configuración de la industria crea las condiciones para la deslocalización de actividades industriales, buscando la mano de obra más barata y más competente, ambas cosas al mismo tiempo. Surge así la “cadena global de suministros”, que conformará la fábrica global. En poco mas de 15 años, a finales de los 80, casi todas las grandes corporaciones industriales se habían expandido por Asia, primero, y el Sur de Europa. Luego, tras la caída del comunismo y la recuperación latinoamericana, por todo el mundo.

Ejemplo de deslocalización: Cuando un norteamericano compra un Pontiac Le Mans a General Motors, se está implicando inconscientemente en una transacción internacional. De los 20.000 dólares     pagados a MG, en torno a 6.000 van a Corea del Sur en pago de trabajo rutinario y   operaciones de ensamblaje, 3.500 van a Japón por componentes avanzados (motores, electrónica, transmisiones), 1.500 dólares a Alemania por la ingeniería de diseño y estilo, 800 dólares a Taiwán, Singapur y Japón por pequeños componentes, 500 dólares a Gran Bretaña por servicios de publicidad y mercadotecnia, y unos 100 dólares a Barbados e Irlanda por procesado de datos. El resto, menos de 8.000 dólares van a los estrategas de Detroit, abogados y banqueros de Nueva York, grupos de presión de Washington, trabajadores de seguros y sanidad de todo el país, y a los accionistas de General Motors –la mayoría de los cuales viven en Estados Unidos- pero un número creciente de ellos son extranjeros-. Por supuesto, el orgulloso propietario de un Pontiac no es consciente de haber comprado tantas cosas del extranjero. General Motors realizó toda la operación dentro de su red global. [5]

Para hacer posible la fábrica global, se han necesitado importantes innovaciones en el transporte de mercancía. La más influyente ha sido el módulo de paquetería llamado “contenedor”. El contenedor revoluciona el comercio marítimo y sus conexiones con la carretera y el ferrocarril. Aunque, para conectar el tráfico de suministros con los procesos de producción, “justo a tiempo” (JIT), ha sido necesaria una revolución de las telecomunicaciones. El sistema de satélites permite la conexión instantánea de las redes telefónicas de todo el mundo, e Internet facilita la gestión remota de procesos y administraciones, de forma simultánea, conectando y unificando los sistemas de gestión. Por lo tanto, la electrónica y el software aplicados a la conmutación de redes han revolucionado las telecomunicaciones. Unidos al ordenador personal, abren el camino al proceso masivo de información en tiempo de toma de decisiones de negocio.

Aprendizaje. En Sylicon Valley surge un nuevo concepto de relaciones entre empresas que compiten, pero que comparten sus secretos tecnológicos, sencillamente porque no se pueden guardar. De la interacción entre técnicos y ejecutivos de industrias relacionadas con la electrónica, el software y sus aplicaciones, emergen nuevos conceptos de negocios, marketing y culturas de consumo. Estos nuevos conceptos han revolucionado la doctrina de la administración con nuevas teorías, que intentan captar lo específico de la nueva situación, como la de Recursos y Capacidades, y su hipótesis central de que son las competencias de las empresas (know-how), basadas en el capital humano y el aprendizaje organizativo, las que dirigen las estrategias de negocio. La relación de Palo Alto con Hollywood y con la industria audiovisual, convierte esos conceptos de negocio en una nueva cultura, un estilo de vida que la industria de los medios expande a USA, Asia y Europa, y que trasforma las prácticas empresariales. En los últimos veinte años, y, mas allá de las patentes, la transferencia de tecnología entre competidores es un hecho deliberadamente buscado en los sectores avanzados.

Ejemplo en nuestro entorno cercano: Iberdrola y Gamesa se han hecho con un puesto, dentro del liderazgo mundial, en el campo de los aerogeneradores de energía. Uno como explotador de la fuerza eólica, el segundo como fabricante[6].

 

En el primer caso, la compañía eléctrica decidió externalizar sus servicios de ingeniería, a riesgo de compartir, vía benchmarking, sus avances con otros competidores. Los resultados han significado el desarrollo de potentes paquetes de software de control de funcionamiento de los parques eólicos y, fundamentalmente, de resolución rutinaria de los problemas de conexión a la red eléctrica. Plasman su aprendizaje en forma de software de conexión.

En el segundo, los aerogeneradores instalados por Gamesa se mantienen en comunicación permanente on-line con sus servicios de ingeniería, no importa el cliente ni el país; para ello, utiliza un software que informa, en tiempo real, del rendimiento y cualquier anomalía o avería, condiciones ambientales de explotación y mantenimiento de las máquinas instaladas.

Gamesa, es un caso que ilustra claramente la Teoría de Recursos y Capacidades. A resultas de la reconversión industrial de los años 1980, el País Vasco y Navarra escogieron continuar, a pesar de las predicciones contra las industrias clásicas, desarrollando sus capacidades en la mecánica. Nada ilustraba entonces que las máquinas no conseguirían sustituir las habilidades de los operarios en el diseño, corte y pulido de precisión de metales, eso si con maquinas herramientas CNC. La mecánica de los aerogeneradores navarros debe mucho a esta apuesta. Y también la resistencia de Euzkadi a la virulencia de la crisis desatada en 2007.

 

El uso de INTERNET se generaliza, conectando la inteligencia de todos los países del mundo, a lo largo de la década, y facilitando la creación de conglomerados globales entre Universidades, Corporaciones y Centros de Investigación de cualquier parte del globo. La red se teje no en el país, ni tan siquiera en la corporación, sino siguiendo el proceso (cadena) de generación de conocimiento para crear valor económico. Por ejemplo, INTERNET facilita el desarrollo del negocio de la medicina clínica. La configuración reticular de la comunicación permite conectar hospitales, sistemas de diagnóstico y universidades, con empresas de tecnología médica, no solo farmacéutica, las redes de conexión de conocimientos se convierten en redes de innovación.

 

 

Las finanzas globales

En los años 80, Margaret Tatcher en Reino Unido y Ronald Reagan en USA, siguiendo las prescripciones del dogma neoliberal alumbrado por la Escuela de Economía de Chicago, comienzan a desmontar el sistema de controles sobre el negocio bancario creados en los años 30 y la post-guerra. En los 90, Clinton completará el trabajo, con la derogación de las leyes sobre la especialización obligatoria del negocio bancario. Se abría el camino a la especulación financiera legal para cualquier banco, incluidas Cajas y Bancos Locales. La corrupción de los gobiernos, la expansión del narcotráfico y del tráfico de armas, y la necesidad de liquidez, hacer dinero, de las grandes corporaciones (presionadas por la competencia de los conglomerados alemanes y japoneses, aceleraron la puesta en marcha de la estrategia de deslocalización y flexibilización de la producción), generaron un enorme volumen de fondos financieros, que se unió a los petrodólares creados en los 70, y al endeudamiento de los gobiernos de los países del cono sur, presionados y corrompidos por sus oligarquías y por los negocios ilegales, para convertir sus monedas nacionales en dólares y divisas fuertes.

Por otro lado, desde los años 70, la generalización de fondos de pensiones de capitalización, y el aumento de los ahorros de las clases medias europeas, japonesas, australianas y americanas del norte, completan el cuadro de un volumen de dinero, sin anclaje con ningún valor de referencia, que busca obtener rentabilidades que lo defienda frente a la inflación, anomalía que su misma existencia crea. Surge el fenómeno de la estag-flación, síntoma de las patologías del sistema monetario internacional, producidas por la desvinculación del valor del dinero respecto al coste de una mercancía (oro), y por el deterioro de la administración de su circulación, tras la desaparición de los mecanismos que controlaban la cantidad de dinero en el sistema

Renacen las plazas de Paris y Frankfurt, como centros de especulación financiera, asociados a la red global. Las masivas inversiones en los mercados asiáticos, crean las condiciones para el surgimiento de nuevos centros en Hong Kong, Tokio y Singapur, una vez desvinculada, esta última plaza, de Malasia y su gobierno petrolero e islámico, y cobran importancia estratégica los Paraísos Fiscales para los operadores de Londres y Nueva York, y de las plazas financieras emergentes. Los Paraísos Fiscales son nudos estratégicos para mezclar el dinero y limpiarlo de su procedencia. Se cierra el cinturón mundial de plazas financieras, unidas por sistemas de comunicación rápida, en todas las franjas horarias. En los circuitos de circulación del dinero, las plazas actúan de bombas impulsoras, y los paraísos fiscales son su sistema linfático. Su función consiste en homogeneizar, movilizar y unificar el precio del capital global. Con ellos, todo el dinero se integra en el sistema financiero, haciéndolo global.[7]

El sistema financiero desvincula definitivamente la propiedad de las empresas de sus centros de residencia, y de sus cúpulas directivas. Los tres conceptos están relacionados, pero no tienen porqué coincidir. La sede busca ventajas políticas (en unos casos) o fiscales (en otros). Los grupos directivos buscan inteligencia y conexiones globales. Los propietarios buscan rentabilidad financiera. El capital financiero remueve los obstáculos a la movilización de los factores de producción, trabajo y conocimiento, y muy especialmente a la fuerza de trabajo, nivelando las diferencias salariales y devaluando el estado del bienestar, en aquellos países donde la protección social añade un sobrecoste a las nóminas de producción, primero, y de administración, más tarde.

Ocurren tres eventos de enorme importancia geoestratégica: La India desmantela sus controles sobre la banca y abre el país a las inversiones financieras. La CEE se amplia a 15 miembros. Y La URSS entra en bancarrota y su espacio de dominación se desmantela, sufriendo, en el proceso, una aguda crisis. Europa del Este se integra al sistema global de fábricas y en la Unión Europea. Emerge la Mafia Rusa, como un actor importante en el mundo de las finanzas globales, especialmente por su utilización, desde el primer día, de las tecnologías de información como soporte del delito, ampliando con los fondos del gas, petróleo y delincuencia global organizada -desde la droga al tráfico de armas- el volumen de divisas convertibles en circulación. India y China comienzan un proceso de expansión económica que las va a convertir en las grandes potencias económicas del siglo XXI. Y, a finales de la década, el sistema financiero conoce su primera gran crisis, Thailandia, Taiwan, Indonesia, Filipinas, …, y también Argentina, Brasil, etc., sufren una crisis que va a afectar profundamente al crecimiento económico de los nuevos países industriales asiáticos. Comienza la era de las burbujas financieras, cuyo efecto sobre el empleo será dramático, pero también el aumento de la desigualdad.

Las consecuencias políticas, de todos conocidas, fueron la consolidación del neoliberalismo como la nueva ideología hegemónica que acompaña la globalización capitalista, y el hundimiento, junto con la URSS y su imperio, de las ideas tradicionales de la izquierda en prácticamente todo el planeta. En Europa solo parecen aguantar los Verdes, mientras la socialdemocracia abraza la nueva versión del liberalismo cosmopolita y el eurocomunismo intenta, sin éxito, ocupar el supuesto espacio que abandonaba su rival de siempre en la izquierda continental. La crisis del trabajo implica la pérdida de peso social de los sindicatos, amenazados por el desmantelamiento de la industria tradicional, y el surgimiento de nuevos sectores, donde la mano de obra de producción es sustituida por procesos automáticos y la robótica. Ayuna de una teoría para afrontar los nuevos procesos políticos, la izquierda se refugia en tácticas de resistencia, o en los movimientos sociales surgidos en los sesenta, que se alejan del socialismo, en el cual no encuentran respuesta a sus problemas e inquietudes. Aunque, en muchos casos, si mantienen un fuerte componente anticapitalista y antiimperialista.

[1] Entre las fuerzas primarias que conforman la economía global, el elemento central es el impacto de la tecnología –en particular, la moderna tecnología informática- … Una vez que el genio de la información global sale de la botella.., no hay vuelta atrás. (Kenichi Ohmae, 1995. END OF THE NATION STATE, Harper Collins Publishers)

[2] El Manifiesto Comunista

[3] http://metamkt.blogspot.com.es/2014/05/la-tierra-es-plana-de-thomas-friedman.html (texto ofrecido por la editorial)

[4] (Ver Michael Hudson, 2010, antiguo trader de Wall Street, WWW.sinpermiso.info..)

[5] (Reich, El trabajo de las naciones…, 1991, pág. 113).

[6] ISTAS (Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud Laboral) Energías Renovables y Empleo, Informe 2010 . IDAE-Ministerio de Trabajo

[7] Juan Hdez Vigueras, 2005. Los Paraísos Fiscales. Cómo los centros offshores socavan las democracias. AKAL editores.

 

 

EL PROCESO DE LA GLOBALIZACIÓN CAPITALISTA (CAPITULO II)

 

Chief, among the primary forces shaping the global economy, in my view, are the irreversible effects of technology -in particular, modern information technology- ..…Once the genie of global information flow gets out of the bottle..there can be no turning back (Kenichi Ohmae)[1]

 

En el CAPÍTULO I repasamos algunos de los efectos, que crea la Globalización: el hundimiento del paradigma keynesiano, en los años 70, por la pérdida de operatividad de su herramienta principal: las instituciones nacionales de los estados capitalistas avanzados. La creación de instituciones de mercado globales, que favorecen la trasferencia de plusvalía desde el capital productivo al financiero. El desarme organizativo y la disminución drástica de la clase obrera, en su bastión histórico europeo, et. En este capítulo II nos detendremos en el surgimiento de una nueva clase de capital, los “activos intangibles”, una categoría económica que se corresponde con la cotización del conocimiento en el mercado, producto de su capacidad para crear valor.

Para ello, continuaremos con el relato de la formación del contexto socio-económico e institucional del capitalismo actual; empezando por los conflictos bélicos, que son un escenario crítico para los cambios en esta sociedad.

 

El Imperio único y el fin de las fantasías de autorregulación

Entre 1990 y 2003 la saga Bush se lanzó a guerras insostenibles que aumentaron sus gastos militares, pensando en la capacidad ilimitada de endeudamiento de los Estados Unidos de América. Inundaron de bonos del tesoro USA los fondos de inversión y los fondos de reserva soberanos de los países exportadores, como los Emiratos del Golfo Pérsico, Arabia, China o La India, que se convirtieron en los nuevos prestamistas del gobierno USA, y del capitalismo global. Entre el padre (George W) y el hijo (George H) se sitúa la era Clinton, el primer periodo presidencial de una sola potencia mundial.

Bill Clinton, el presidente demócrata que termina con un largo ciclo republicano, con la consigna electoral de “Es la economía, ¡imbécil!”, continúa la estrategia neoliberal, inaugurada por Reagan, de favorecer la globalización económica y financiera. Aleccionado por el primer conflicto de Irak, y los efectos desastrosos del unilateralismo para la economía y la cohesión social del país, desarrolla los acuerdos con China y el Sureste Asiático, La India y la Unión Europea, para ayudar la expansión de las grandes corporaciones de negocio y el despliegue mundial de Internet. Impulsa la absorción por la Unión Europea de los países del antiguo imperio soviético, para garantizar la implantación definitiva del capitalismo en Rusia, y pone orden militarmente en el último reducto sin pacificar del Sureste europeo, obligando a Serbia a aceptar una nueva correlación de fuerzas balcánicas, favorable a sus aliados croatas.

En el terreno de las instituciones financieras, Clinton prosigue el trabajo de los republicanos, desmantelando las últimas limitaciones a los bancos USA para operar a nivel global: la división entre banca comercial y banca de negocios. Los bancos de negocio de Wall-Street dominan, ya sin cortapisas legales, el mercado mundial de “derivados financieros”, por medio de los cuales se garantiza al capital financiero, además de su enorme expansión, un trasvase de plusvalía desde el resto de las actividades económicas hacia la especulación financiera. Una de las primeras manifestaciones, consiste en la conversión del negocio de la comunicación, y de la generación de conocimientos comercializables, en “activos financieros” sometidos a la especulación bursátil. Se financiariza la gestión de los datos, generados por la mera comunicación entre ciudadanos o empresas, o por la navegación en los buscadores de la red, sobre preferencias de consumo y tendencias de moda, segmentados a la carta. Los algoritmos de búsqueda y comunicación en Internet se trasforman en el mayor negocio de las bolsas globales. En pocos años se conocen varias crisis financieras: Japón, Rusia, México, Thailandia, y se infla la burbuja bursátil de las empresas tecnológicas.

En el dominio de la economía industrial y de servicios, el noreste de China, Shangai y el delta del Rio Perla, incluyendo las penínsulas de Macao y Hong-Kong, se convierten en la fábrica de USA, primero, y luego del mundo, y la India en la primera proveedora de servicios. Esos países utilizan Internet como canal de comunicación preferente, para conectar en serie, primero, y luego en red, sus actividades con la cadena global de valor de las corporaciones, y creando sus propias corporaciones, asimismo globales. En el subcontinente hindú, Lahore se convierte en la oficina de cálculo de los asesores fiscales, contables y legales USA, y sus oficinas de contabilidad en las administraciones de las grandes corporaciones con sede en Londres, en las grandes capitales de USA y Europa. Lo mismo va a ocurrir con los centros médicos de la India que, conectados 24 horas por Internet con los grandes hospitales de las aseguradoras USA, del Reino Unido y de la sanidad privada global, se han transformado en Centros de Diagnóstico. Reciben los resultados de los análisis y las notas pautadas de los médicos de asistencia, por la tarde USA y madrugada en la India, y emiten diagnóstico por la tarde India, madrugada USA.[2] Todo ello ha sido posible gracias a la forma en que la Presidencia de Clinton ejerció su dominación, favoreciendo el comercio mundial y la integración, vía intercambios entre empresas, de los procesos industriales de USA y China.

Sin embargo, con el cambio de milenio han aparecido las primeras amenazas al negocio petrolífero, conformadas en torno al dictamen de los científicos sobre el “Cambio Climático”. Los petrodólares se vuelcan en el apoyo republicano, y vuelve la familia Bush a la Casa Blanca. El nuevo ciclo presidencial USA se labre con la crisis de las e.com de Wall Street. El 13 de marzo de 2001, la prensa decía:

Los valores tecnológicos volvieron ayer a naufragar en las bolsas neoyorquinas, arrastrando consigo al índice Nasdaq, que bajó de los 2.000 puntos por primera vez desde diciembre de 1998 y después de que el año pasado por estas fechas marcase máximo en los 5.048 puntos. En lo que va de 2001, el Nasdaq ya ha caído el 21%. Cifras que hablan de una verdadera crisis en los valores tecnológicos. El desplome del Nasdaq arrastró al Dow Jones desde el momento de su apertura. El índice de la vieja economía terminó cayendo un 4,10%. Los grandes mercados latinoamericanos, México, Sao Paulo y Buenos Aires, perdieron un 4,90%, 3,70% y 2,36%, respectivamente.

La compañía Julius Baer Investments considera ‘razonable’ que el Nasdaq caiga pronto hasta los 1.800 puntos. Cisco Systems fue la peor víctima de la jornada, con una pérdida cercana al 10%, pero casi todas las empresas tecnológicas, incluidas Microsoft e IBM, salieron malparadas. El pesimismo general afectó igualmente a los indices Dow Jones y S&P y a corporaciones ‘tradicionales’ como General Electric y Citigroup.

La crisis de las tecnológicas es espectacular: los productores de programas informáticos perdieron ayer, en conjunto, un 6%; los de semiconductores, un 3,3%; los de equipamiento para comunicaciones informáticas, un 7%. (…) Los índices de las bolsas europeas cayeron más de un 2% con la salvedad del mercado londinenese, que cedió el 1,53%. (…) Y Ericsson agudiza la caída (…), la revisión a la baja del grupo sueco Ericsson de sus previsiones de ventas y beneficios para el primer trimestre de 2001, fue el detonante principal de la caída del parqué de Estocolmo, que debió suspender su sesión varias veces, y del resto de las plazas europeas. El anuncio de Ericsson llegó incluso a arruinar el debut de Siemens en la Bolsa de Nueva York en la jornada de ayer.

 

La crisis de las tecnológicas de Wall Street, seguida del escándalo Enron se llevó por delante la mayor corporación auditora y consultora del mundo, “Arthur Ándersen”, y levantó la alerta, sobre la desregulación y la ausencia de instituciones económicas globales. La alarma fue muy pronto tapada por los escándalos de los últimos estertores calientes de la Guerra Fría, en Bosnia y Oriente Medio, y por las primeras manifestaciones del terrorismo “fundamentalista” islámico, en Chechenia y Nueva York (11-09-2001). Pero dejó al descubierto los riesgos de la “desregulación” de los mercados, que permitía las “joint-venture”, es decir las asociaciones para hacer negocio en la bolsa, entre las empresas a valorar y los supervisores de esa misma valoración. Los gobiernos del mundo globalizado están dejando la supervisión de los mercados a firmas particulares, como las Agencias de calificación de valores bursátiles, o las firmas de auditoría, que son a la vez proveedores de servicio y evaluadoras (el servicio es la evaluación) de las empresas y corporaciones bursátiles que, entre otras cosas, velan por los ahorros y fondos de pensiones de la mayor parte de la población mundial.

 

El Siglo XXI y la primera crisis de la globalización

A finales de los 90, la crisis financiera latinoamericana, japonesa, rusa y de las empresas tecnológicas (TIC y e.com, cuyo paradigma es ENRON), habían puesto al desnudo la desconexión entre: Las redes donde se crean los procesos de decisión; los procesos de creación de conocimiento y avances científico-técnicos; los mercados de producción y distribución de mercancías, y las finanzas globales. En 2007, la crisis desencadenada a raíz de la quiebra de Lheman Brothers, reafirma los temores sobre las consecuencias de la falta de una escala de gobierno adecuada al tamaño de los procesos y los mercados actuales, los riesgos que tal situación suponen para la democracia y los derechos conquistados por las clases populares en ese régimen.

Al mismo tiempo, la anarquía capitalista toma formas específicas, que definen las crisis en la era de la globalización y la economía del conocimiento. Esta crisis vuelve a poner de relieve los problemas de descoordinación de los procesos principales del capital: la cadena de valor industrial y tecnológico, que conecta los centros de decisión científico-técnicos; la logística de suministros y aprovisionamientos “justo a tiempo”; la producción en los numerosos centros fabriles y de servicios que sirven a la cadena en diferentes países del mundo; el márketing y la distribución y financiación del consumo, y la inversión productiva en los diferentes países a los que va dirigido. Cada uno de estos eslabones de la cadena, se dotan de una estrategia propia, que se adapta a la global, pero tiene sus propios intereses. Todas éstas actividades, se desarrollan de forma paralela y no coordinada con los otros dos procesos principales: La estrategia corporativa de creación de cadenas de valor, mercados (negocios) y productos, por un lado, y su valorización financiera en los mercados bursátiles, donde los propietarios del capital bursátil obtienen sus plusvalías, como tercer proceso en liza.

Las decisiones en el primer proceso, dependen de la visión estratégica de ejecutivos medios y de instituciones científicas, marcados por sus habilidades intelectuales y de negocio, que buscan en la cooperación las sinergias necesarias para la supervivencia de todas sus empresas y proyectos[3]. Negocian con los técnicos, sindicatos, empresas subcontratistas, gobiernos locales, institutos y corporaciones científicas, y buscan las mejores opciones técnicas y de coste para cada actividad. Desarrollan redes de distribución, campañas de márketing y prototipos de futuro, que presentan a las cúpulas estratégicas de las corporaciones centrales, para las cuales presentan opciones no siempre vinculantes. Plantean con los servicios de apoyo las soluciones mas eficientes para los problemas que se plantean en cada eslabón, y desarrollan con ellos el software de conexión global. Plantean a las cúpulas corporativas los problemas a resolver con los gobiernos cuando ellos no alcanzan a obtener un veredicto satisfactorio. Cada eslabón se preocupa de su financiación, negociando con los bancos nacionales y locales.

En el segundo escalón, intermedio entre los grandes accionistas y los directivos industriales y científicos, se sitúan los ejecutivos corporativos. Su función es la estrategia corporativa y la custodia y mejora de los activos, especialmente de los activos intangibles. Las estrategias de mercado les vienen dadas por los directivos de la cadena de valor. Como dice Mintzberg (1998)[4], poco pueden hacer los administradores y estrategas para modificar las opciones estratégicas que se derivan de las decisiones en la cadena de valor. Por lo tanto, su función debe ser buscada en la defensa de la propiedad. Esta se basa en la evaluación de las actividades y capacidades que deben ser propiedad de la Corporación, para garantizar su dominio de la cadena de valor. Pude ser una empresa, un conjunto de patentes y, sobre todo, un equipo de investigación. Como éstos últimos suelen ir vinculados a programas universitarios, los directivos se preocuparán de qu el futuro investigador de esa universidad y sus miembros mas sobresalientes, dependan de las donaciones y contratos de la corporación, normalmente utilizando intermediarios o asociándose con otras corporaciones, cuando la interdisciplinariedad enriquezca suficientemente el proceso, para que valga la pena perder exclusividad.[5] Su otra función es incentivar a los gobiernos, utilizando su influencia de todo tipo sobre ellos, para que construyan instituciones económicas globales, y la dirección de los equipos de expertos y lobby (es) que negocian con los expertos y técnico de las instituciones regionales y trasnacionales, UE, OCDE, ONU, ASEAN, etc., para dirigir los procesos legislativos que gobiernan la economía global.

Por último, en el nivel de la Administración global de las corporaciones, se encuentran los estrategas financieros. Su misión es la negociación con los gobiernos clave, o la dirección de las negociaciones con los gobiernos de los escalones 2 y 3, y con las corporaciones financieras. De esas negociaciones, surgen las decisiones sobre la legislación financiera y presupuestaria de los países, de las instituciones regionales y trasnacionales, y la aprobación de los canales de distribución de activos financieros, para que lleguen a los mercados, proporciones diversidad y permitan el trasvase de la plusvalía generada en el escalón productivo de las corporaciones, a las acciones y los activos financieros que se negocian en los mercados. Aprobación de las decisiones construidas por las cúpulas directivas para adquisición y venta de activos etc.[6]

No escapa a la simple lectura de los párrafos anteriores, la complejidad que la economía actual ha alcanzado, ni los conflictos de intereses entre niveles que se pueden producir. El primero de ello, presente en las primeras reacciones de muchos expertos, que se confiesan liberales convencidos, ante la crisis de Wall Street de 2007 y sus consecuencias globales, proviene de la creación de “derivados financieros” para desvincular el negocio industrial de la especulación financiera, que se realiza con sus activos, el cual ha llevado a la ruina de empresas claramente viables, ante el estupor de sus gestores de negocio. Los “derivados” han fomentado la creación de activos fraudulentos, que estallan en la mano de muchos miembros de la elite, amén de arruinar el ahorro de la clase media europea y norteamericana.

Junto a La financiarización de los beneficios, ha destruido el trabajo de bastantes centros de investigación, en muchos países que no andan sobrados de recursos, al tiempo que enviaba al desempleo a millones de trabajadores en todo el mundo. Todos esos problemas se convierten en políticos, y ponen en un serio aprieto el futuro de los esfuerzos de creación de unidades regionales económicas, que aún no han superado los niveles nacionales de decisión. La Unión Europea ostenta, en esta coyuntura, el difícil papel de banco de pruebas de lo que se puede hacer para gobernar lo que parece ingobernable. Y, dado que las organizaciones obreras habían sido desmanteladas por los procesos previos, ocurridos en los años setenta y ochenta, ha favorecido el renacer de toda clase de populismos.

 [1] Entre las fuerzas primarias que conforman la economía global, el elemento central es el impacto de la tecnología –en particular, la moderna tecnología informática- … Una vez que el genio de la información global sale de la botella.., no hay vuelta atrás. (Kenichi Ohmae, 1995. END OF THE NATION STATE, Harper Collins Publishers)

[2] Thomas Friedman, 2007. La Tierra es Plana, mr´Ahora. ediciones

[3] Grant M (1991) The Resource Based Theory of Competitive Advantage, California Management Review

[4] A Guide to Strategic Positioning, in Mintzberg, Brien and Ghoshal edit. “The Strategic Process

[5] P. Drucker (1999) Knowledge-worker productivity: the biggest challenge Callifornia mangement Review.

[6] Mintzberg, (ibidem)…

 

EL PROCESO DE LA GLOBALIZACIÓN CAPITALISTA (CAPITULO III)

 

Chief, among the primary forces shaping the global economy, in my view, are the irreversible effects of technology -in particular, modern information technology- ..…Once the genie of global information flow gets out of the bottle..there can be no turning back (Kenichi Ohmae)[1]

 

Nuestro capítulos I y II sobre la Globalización, han realizado un somero relato de los procesos principales que empujan la conquista global del capitalismo, y sus esfuerzos por crear un solo mercado de capitales y de fuerza de trabajo. La emergencia de nuevas potencias nacionales los famosos BRIC, y el G20), y cómo la Globalización impone un tamaño mínimo a los países, vistos como unidad de mercado.

En esta nueva entrega, por lo tanto, se continuará con la historia de la formación del contexto socio-económico e institucional de la globalización, después de observar la corta era de un solo imperio benévolo, por incontestado, de nuevo hundido en la deuda. Y cómo la deuda USA y el agotamiento del ciclo mundial de energía fósil barata, ha llevado al mundo a la peor crisis de su historia, marcada por el agotamiento de la base física del desarrollo que promueve el capitalismo, y de la implosión de su sistema financiero. Esta crisis está generando conflictos bélicos para configurar de nuevo los mercados, y sus redes de distribución; sirva de ejemplo, el papel clave que ocupa en la guerra civil de Siria, el conflicto entre Arabia Saudi, con sus aliados israelíes y americanos, por hacerse con el control del oleoducto de salida desde el Golfo Pérsico al Mediterráneo, frente a las opciones iraníes y de Irak, apoyadas por Rusia.

Esta triple crisis, ecológica, económica y social y, cada día más, peligrosamente bélica, se está resolviendo, haciendo caer el ajuste sobre la que ha sido soporte social básico del capitalismo imperialista, la clase obrera industrial europea, japonesa y americana, y sus sueños nacionalistas de bienestar, como aristocracia mundial del trabajo. Mientras, se mantienen vivos los principales problemas que llevaron a la depresión: la crisis ecológica y climática, y la caída de la tasa global de ganancia del capital, motor de la financiarización del reparto de la plusvalía, que es el mecanismo que deriva los beneficios hacia los inversores. Las disfunciones entre la economía productiva y financiera, se recogen en este relato del diario El País sobre la crisis de 2008, y las consecuencias de la ausencia de un gobierno global:

El lunes 15 de septiembre de 2008, hace más de ocho años, Lehman Brothers, el cuarto banco de inversión de Estados Unidos, se declaró oficialmente en bancarrota tras 158 años de actividad. Los efectos de aquel seísmo, que costó 22 billones de dólares a la economía de Estados Unidos, aún se sienten por toda la economía global.

Lehman había perdido el 95% de su valor en Bolsa desde su máximo de 2007 cuando se le dejó caer. Su apuesta por hacer negocio con las hipotecas basura se le había atragantado. (…) Con el anuncio de quiebra, esa misma noche los analistas ya advirtieron: “Tendrá importantes consecuencias para el sistema financiero del país”. Las consecuencias no solo se notaron en Estados Unidos: esa quiebra es considerado el punto de inflexión, de no retorno, en la crisis global. (Pues) (…) las hipotecas basura y los activos tóxicos, (derivados) ocultos y empaquetados dentro de millones de productos de inversión y fondos de todo el mundo —y respaldados por una especie de seguros que se demostraron papel mojado— habían infectado todo el sistema (…).

Las agencias de calificación de riesgo volvieron a reaccionar demasiado tarde (…) Hasta el día anterior tenían calificaciones de alta solvencia para la entidad que había presentado la mayor suspensión de pagos de la historia. Dos años después, la autopsia de la quiebra destapó que en el seno de la entidad había un entramado trabajando desde hacía tiempo para tapar los desmanes y esconder la deuda fuera del balance oficial (50.000 millones de dólares).

La Reserva Federal —que, según se supo después por las actas de sus reuniones de 2007, no tenía ni idea de lo que se le venía encima a la economía— anunció medidas de urgencia (….) (que) no fueron capaces de frenar el tsunami financiero: el miedo a los problemas ocultos sacudió los mercados de todo el mundo, a los bancos de todos los sistemas (….). (Y) la crisis acabó contagiando a la economía real de todo el globo.

La Reserva Federal de Estados Unidos cifró cinco años después en 12,6 billones de dólares la cantidad que movilizó para estabilizar el sector financiero, lo que equivale a más del 80% del PIB de 2007. Eso sin contar con unos tipos de interés estancados en el 0% desde diciembre de 2008. (…).

En la Unión Europea, en 2008 lo peor estaba por llegar. La nueva Gran Depresión, la crisis de la deuda europea y del euro, la explosión de la burbuja inmobiliaria… La resaca de aquel 15 de septiembre de hace ocho años todavía no ha pasado y los grandes bancos que fueron protagonistas de los excesos que llevaron a la crisis siguen ahí, (…..)[2].

A la ausencia de instituciones legítimas (democráticas) para la supervisión y gobierno de los mercados, se une la desterritorialización de las empresas. La gestión desde las finanzas, ubicadas en plazas como Singapur, ciudad independiente, o la City, con un marco específico, casi de paraíso fiscal, de las grandes corporaciones, las cuales agrupan la industria y el conocimiento globales, pone constantemente en peligro los procesos de acumulación básicos del capitalismo global: la creación de conocimiento y su difusión a través de nuevos procesos, materiales y mercancías para el consumo y la producción. Las finanzas contaminan las estrategias de creación de cadenas de valor, y fomentan la especulación para conseguir su valorización financiera bursátil, destruyendo sinergias y equipos humanos y materiales, tan valiosos como necesarios.

La financiarización impulsa lobbies y equipos de expertos, con formación básicamente financiera, que contribuyen a desvirtuar las escasas y no democráticas instituciones globales; recluta un ejército selecto de intelectuales, cuya principal función es la corrupción; orientada a dirigir los procesos legislativos que gobiernan la economía global. Los Tratados internacionales de comercio, como el CETA, completan ese diseño institucional antidemocrático: la sociedad post-industrial renuncia con ellos al principio básico de la ciudadanía liberal: la igualdad ante la Ley y el enjuiciamiento de los litigios mediante personas y procedimientos avalados por la representación legítima popular, y el consenso en torno a un ámbito donde prima el concepto del “Bien Común”.

Esa misma corrupción se extiende por las universidades, sobre todo de economía y derecho, como ha pasado en la London Schooll of Economics, donde, tras una depuración de la inteligencia crítica y la sustitución del Estado por Fundaciones para su financiación, los procesos de investigación social son orientados hacia los presupuestos teóricos “neoliberales”. Paradójicamente, por primera vez en casi un siglo, las investigación que pone en cuestión la ideología financiera del capitalismo global, proviene de los departamentos de Business-Administration de las Universidades líder. Cuyos investigadores están preocupados por los riesgos que, para las nuevas formas del capital, basadas en el conocimiento y la cooperación entre equipos, supone el que sean regidas desde una perspectiva de gestión financiera, que desprecia el capital social de los equipos y su motivación. Esa amenaza al desarrollo de nuevas fuerzas productivas y la ciencia, tiene su paradigma en la lucha del negocio petrolero contra el “panel de expertos del clima”.   Aunque la corrupción se extiende a la investigación científica, en la forma que se orienta hacia los problemas y la apropiación de sus resultados, incluso con financiación pública, que beneficia las Corporaciones, mediante convenios.

 

 

La Sociedad Post-Industrial: El ascenso de las nuevas formas del Capital

Ante la importancia creciente de nuevas formas de capital, relacionadas con la inversión en conocimiento, la OCDE (1999) se ha visto obligada a definir el proceso, al que ha llamado “Capital intelectual de las empresas”, el cual es la suma de dos intangibles: la componente organizativa, como sistemas de información, redes de distribución y cadena de proveedores,   y el capital humano, entendido éste último como la suma de expertismo profesional y conocimientos reglados de los trabajadores, en unas organizaciones donde los servicios a la producción son la parte principal[3].

Los beneficios que éstos componentes intangibles generan se conocen como “cuasi rentas”, que suponen un valor cuya atribución a cada una de las partes contratantes tendrá relación con la forma en que se ha realizado la inversión en capital humano específico, sobre todo con el peso que hayan tenido los componentes organizativos en la creación de los intangibles idiosincrásicos de la empresa (Grant, 1998). 
Cuando se trata de capital intelectual, los gerentes, que siempre toman las decisiones de inversión según criterios de rentabilidad y liquidez, tendrán, además, en cuenta que:

El empleo es un riesgo no diversificable, tanto para el empleado como para la empresa, y 
el capital solo se puede diversificar en estado líquido. Por lo tanto, Los intangibles específicos se deberán convertir previamente en “paquetes trasferibles”, o patentes, dejando de ser idiosincrásicos, con lo cual perderán gran parte de su valor, la que confiere rentas de innovación. 
Por tanto, el riesgo que crea para una empresa la especialización, conduce a suscribir contratos específicos de empleo. 
Los empleados tecnológicos tienen un poder de negociación que los diferencia de otros asalariados.

En las relaciones específicas del capital intelectual, el poder real del capital sobre el empleado estará en relación inversa a la apropiabilidad en la práctica por estos últimos sobre los activos intangibles. Aunque la regla general es que la competencia entre demandantes de empleo es mas dura que entre los ofertantes, la regla se irá modificando conforme crezca el capital humano de los individuos y sus habilidades específicas (Grant, 1998). 
 Por lo tanto, para el Capital Intelectual, los individuos aportan conocimiento, pero éste solo es útil en un contexto organizativo, contexto que depende del conocimiento de todos los otros miembros, con los cuales se pone en práctica mediante la cooperación en el trabajo. Trabajadores que están ligados por las experiencias compartidas en el pasado y los objetivos que buscan alcanzar de manera coordinada (Grant, 1991), con procedimientos establecidos por la organización.

Por otra parte, el conocimiento, es decir el capital, se acumula en las rutinas de la organización. Lo que la empresa puede hacer bien tiene algo de vida propia, crece y muere con cierta autonomía y necesita su tiempo para crearse, pero no se comporta como un stock, porque varía con el tiempo y la evolución de los conocimientos. El conocimiento creado en la práctica se combina de manera tácita, es decir no programada, y no está disponible fuera de contexto (Nelson, 1990), pero necesita de conocimientos no apropiables, que la sociedad ofrece a los individuos. 

La era del capital intelectual genera nuevas contradicciones en el ámbito cultural: la producción es plenamente cooperativa, y se apoya en bienes públicos para crearla, pero la apropiación del valor es corporativa; mientras la gestión de las corporaciones depende de un factor externo, que es la propiedad financiera, que determina, además, su pervivencia.

En cuanto a los propietarios del capital humano, los empleados de todo tipo acuden a la compañía con un bien propio, la educación recibida, que mide la equidad en las colectividades modernas. Además, la propia vida laboral otorga a los individuos una capacidad, no para crear outputs sino para obtener maneras de crearlos, es decir tecnología. El saber hacer de los grupos y equipos de trabajo, depende de procedimientos y relaciones organizativas, que los individuos no controlan, pero que, sin ellos, no sirven para nada. Cuando los derechos de propiedad están claramente definidos, nos encontramos con patentes, derechos de autor y secretos comerciales, que son tecnologías que se pueden copiar, pero están protegidas legalmente. Sin embargo, una vez que nos introducimos en el amplio marco de los conocimientos aplicados, la distinción entre los conocimientos propiedad de la empresa y propiedad del empleado se vuelve difusa. (Grant, 1996). 
Gran parte del capital intelectual actual, desaparece cada vez que se disuelven los equipos humanos que lo desempeñan. La única forma de conservar su utilidad es convertirlo en tecnología trasmisible, perder la renta de I+D.

Resumiendo, el capital intelectual debe verse como apropiación y acumulación de valor añadido por absorción de aprendizaje (Kamoche y Mueller, 1998). Este proceso se realiza en el marco del mercado interno laboral de la empresa (Williamson, 1985). Los empleados asumen la mayor parte del coste de adquisición del conocimiento generalista, y se apropian de una parte de las inversiones específicas en conocimiento que realiza la empresa. La gestión laboral implica la apropiación, por ésta última, del “uso” del conocimiento específico, en cooperación, reglada por la organización, con el resto de los empleados (Kamoche y Mueller, 1998). La Teoría del Capital intelectual se centra en el concepto de organización, como un elemento que multiplica la productividad de las capacidades humanas a través de su potencial para crear activos intangibles para los procesos de la empresa, convirtiéndolos en: Apropiables para ésta última y difícilmente imitables por los competidores (Williamson, 1994).

Para evitar una negociación perversa, conforme la tecnología genera poder de los empleados, la organización tendrá que crear contratos idiosincrásicos que eviten la renegociación futura, y estructuras de gobierno específicas que planifiquen y gestionen la relación con esos contratantes concretos. Esos contratos idiosincrásicos serán orientados a ganar la inteligencia para el capital, persiguiendo: primero, que la empresa pueda pagar salarios por debajo de la productividad marginal aportada, sin dañar la relación. Solo posible si, para el trabajador implica un salario superior al que tendría en otra empresa donde no pudiera poner en valor su capital humano específico (Milgrom y Roberts, 1993). Esta relación entre capital y trabajo asalariado del conocimiento, busca la cooperación entre el trabajo y la organización, y evitar la sindicalización. Se basa en que el conocimiento es un activo intangible, y el aprendizaje es la forma principal de adquirirlo, tanto por la organización, como por los empleados. Es un proceso que se origina en la reflexión sobre la propia experiencia, y crea habilidades (Spender, 2000).

El nuevo contrato se basa en que el conocimiento se acumula, de forma explícita, en los profesionales y expertos que trabajan en el staff de la organización, en su línea media de supervisión y en los trabajadores expertos que realizan las actividades específicamente no automatizables. Mientras esa relación garantice privilegios y mejora del prestigio de los expertos, otorgado por la tecnología que manejan y por sus recursos personales, y éstos mantengan su poder sobre el nivel medio de las organizaciones, lo cual ocurre cuando la tecnología que aportan es crítica para la estrategia de las empresas (Mintzberg, 1993). Los trabajadores del conocimiento rehuirán coaliciones de clase. Solo se movilizarán contra las contradicciones culturales del capitalismo, pues ellos son trabajadores de la cultura, y en ella encuentran su identidad como grupo social. Y el conflicto se agravará en las crisis, que impiden al capital mantener sus privilegios.

 

 

 

[1] Entre las fuerzas primarias que conforman la economía global, el elemento central es el impacto de la tecnología –en particular, la moderna tecnología informática- … Una vez que el genio de la información global sale de la botella.., no hay vuelta atrás. (Kenichi Ohmae, 1995. END OF THE NATION STATE, Harper Collins Publishers)

[2] El País, 15 de septiembre de 2016

[3] Ver en (Nerdrum y Erikson, 2001)

 

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