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Banco Popular: Siguen mandando y haciendo lo que quieren

La comparecencia de Guindos, a petición propia, en el Parlamento para contestar

(Sic, ¿?) las dudas sobre la quiebra-resolución del Banco Popular, ha vuelto a

poner sobre el tapete que, a pesar de las encuestas y las “mociones de censura”, al

PP no se le descabalga sin Unidad de la Izquierda. Guindos, igual que Montoro,

han pasado ante sus señorías sin dejarse un pelo, de los pocos les quedan a ambos,

en la gatera. Con el descaro al que nos tienen acostumbrados, como si tuvieran

mayoría absoluta. Guindos ha eludido hablar de su complacencia ante la negativa

del Popular en 2012 a suscribir SAREB. Ha dejado huérfanos a los organismos de

supervisión: “el gobierno no parece tener ninguna responsabilidad en ellos”. Una

vez privatizados, el Estado deja a los auditores y revisores de riesgo al albur de

los enjuagues judiciales entre los principales accionistas y éstas agencias privadas.

Quedan, asimismo, huérfanos y desprotegidos los pequeños ahorradores,

especialmente los empleados del banco que, presionados por las amenazas de ERE,

suscribieron las acciones del Banco Popular en los años posteriores al Test-estress

de 2012. Con el cinismo propio de ex-ejecutivo de Goldman-Sachs De Guindos se

refirió a éstos últimos, como “jugadores de bolsa” que deberían saber a lo que se

exponen. Respecto a los verdaderos jugadores… ¡Ni una alusión a los 24 millones

de pensión que se ha llevado Ángel Ron en Fondo de pensiones, como premio a

haber hundido el banco en menos de dos años!…. Igual que hacen con los

dirigentes del Partido Popular, a “ese señor lo destituyó hace poco más de 6 meses

el Consejo del banco”.

Tampoco la CNMV parece ser responsabilidad suya, todo habrá que achacarlo al

señor Linde (Banco de España) y al señor Dragui (Banco Central), y como estos

señores no están obligados a responder ante el Parlamento español, no hay “caso”.

El “Sistema Europeo de Resolución Bancaria”, publicitado como un mecanismo

para evitar, en lo posible, la contaminación entre los estados y las deudas

bancarias, está siendo trasformado en un medio para eludir responsabilidades

políticas. El sueño de la autorregulación neoliberal elevado a nivel europeo. El

gobierno nombra a los miembros de la CNMV, y se permite decretar la quiebra del

sexto banco del país, pero sus acciones se sitúan en el “limbo”, porque la división

de las fuerzas democráticas le permiten que, con menos de la tercera parte de los

votos, controle a todos los controladores de lo “público”, incluídos el Tribunal

Supremo y la Sala Central de la Audiencia Nacional. Sin hablar del Tribunal

Constitucional y del gobierno de los jueces. Con esos porteros, el ministro de

economía no tiene que molestarse, los balones van fuera solitos.

Mientras, el Banco Santander, que ha salvado al Gobierno en ésta ocasión,

disfrutará de una posición de dominio en la banca española, y cobrará 1800

millones de euros en créditos fiscales. Veremos además, quién pagará con su

empleo el desastre del Popular, y quien acabará pagando las indemnizaciones de

los despidos.

Hasta pronto, en la segunda edición con Liberbank, y con las compensaciones que

el Gobierno le debe al BBVA tras la jugada del Santander

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