Unidad de la Izquierda

I. Las instituciones y la democracia (primera entrega)

 

La entrega 5 sobre la Organización Revolucionaria del Siglo XXI, se centró en el problema a debate, dentro de la izquierda existente, es decir Unidos-Podemos y sus Confluencias, mareas, Compromisos, Iniciativas, etc…, sobre el trabajo en las Instituciones. Allí se hablaba sobre la diferencia en aprovechar las instituciones existentes para mejorar las posiciones de las clases subalternas, o en modificarlas para mejorar su utilidad para esas misas clases. Dábamos varios ejemplos, como las alianzas para aprobar leyes que mejoraran las condiciones de vida de los trabajadores y de las capas mas desprotegidas de la sociedad; y otros ejemplos sobre la mejora de las propias instituciones, como la proporcionalidad del voto, la desaparición del veto del senado… Etc. Aquí, vamos a hablar de las instituciones, y de la forma en que la izquierda puede afrontar el tema.

EL primer punto que hay que aclarar, es si se trata de trabajar en las Instituciones, o trabajar sobre las Instituciones. Y no es una cuestión de dentro o fuera, sino de trabajar en ellas para obtener leyes que mejoren la situación de la población, y con ello fortalezcan la posición de referencia electoral de la fuerza política de la Izquierda, y de trabajar sobre las Instituciones para cambiarlas y hacerlas mas democráticas. O, mejor aún, ser conscientes de que, en las crisis del Estado capitalista abren la oportunidad de crear instituciones propias de las masas democráticas, como lo fueron los soviets rusos, lo han sido recientemente las asambleas indígenas bolivianas y, desde hace más de un siglo, fueron creados los sindicatos de clase y, más tarde, se convirtieron en instituciones reguladoras de la economía, mediante los convenios colectivos y la negociación de los contratos.

Todas esas instituciones han nacido en grandes crisis del estado liberal, donde la democracia de masas ha conseguido avances duraderos, aunque no irreversibles. Hasta, claro está, que una crisis del estado democrático permite a las fuerzas burguesas y conservadoras revertir la situación de forma contra-revolucionaria: España 1936-1939, Alemania 1933 etc…. Rusia ¿1926-1938?… Otras instituciones nacieron de la negociación en democracia entre fuerzas contrarias, como el Estado del Bienestar, las cuales tampoco son irreversibles, como muestra la Historia: USA, Reagan-1981, Thatcher-1979; ¿Europa-2008-¿??……..

Ante unas cosas tan importantes como intangibles, que representan una acumulación de capital intelectual, valor inmaterial o capital social, sin el cual no puede funcionar ninguna sociedad moderna, sin autodestruirse; merece la pena que nos detengamos un poco, sobre lo que las instituciones son y representan.

LAS INSTITUCIONES Y SU FUNCIONAMIENTO

Un modelo es una metáfora del proceso histórico. Indica no solo las partes significativas de ese proceso,     sino el modo en que se interrelacionan y las formas en que cambian. …. (Thompson, 1994: p. 51)

¿Podemos prescindir de todo modelo en las disciplinas sociales?…. Según Thompson, si lo hiciéramos dejaríamos de ser rigurosos y nos convertiríamos en esclavos del prejuicio. Por ejemplo, el valor trabajo es un modelo, pero sirve para estudiar, mediante el proceso de creación de plusvalía, la explotación capitalista. Ahora bien, para utilizar correctamente un modelo, tenemos que ser capaces de ver el modelo con un escepticismo radical, debemos esperar una pelea entre el modelo y la realidad… (Porque) esa es la pelea creativa que está en el corazón del conocimiento. Por esa razón, es recomendable hacer explícito el modelo analítico utilizado para construir una analogía de la realidad que se quiere estudiar. Y mas tratándose del funcionamiento del capitalismo moderno, incomprensible sin las Instituciones que lo soportan, y de la democracia, que se construye en base a las instituciones en las que se plasman los compromisos de la lucha de clases, y reflejan con su contenido de más, o menos, democracia, la correlación de fuerzas.

En primer lugar, conocer la procedencia de las ideas que se utilizan: el análisis del funcionamiento de las instituciones que se va a presentar, se basa en la idea de Congruencia, la cual está implícita en el trabajo de Acemoglu y Robinson para el Banco Mundial; en el de Nelson, sobre instituciones y economía evolutiva, y de Peter M. Blau sobre Intercambio y Poder. Los dos primeros textos están dirigidos específicamente al análisis de los problemas del desarrollo económico; el de Blau estudia el rol del consenso en torno a un conjunto de valores, que soportan la estructura de las relaciones sociales. Los tres modelos son útiles para estudiar las instituciones económicas, y acercarse a las políticas, pero cuando queremos analizar la acción social y política, necesitamos completarlos, incorporando a los mismos el concepto de cultura, soporte del de hegemonía de Gramsci o inscrito en el de instituciones de Mary Douglas.

Nelson, igual que Acemoglu y Robinson, teoriza sobre la importancia de las instituciones para el desarrollo armónico de las economías del capitalismo actual. Según su opinión, las instituciones conducen el intercambio social, “son las reglas de juego en una sociedad o, más formalmente, son las limitaciones humanamente diseñadas que conforman las interacciones humanas”. Las instituciones consiguen su efectividad “vía incentivos”, premiando unas actuaciones y penalizando otras y, una vez que las instituciones están arraigadas, con la simple sanción moral.

Mary Douglas las define por su función: las instituciones son las normas que dan estabilidad a la sociedad de mercado, y garantizan que los intercambios reproduzcan la posición de los individuos en ella, incluida la movilidad entre los diferentes niveles, posición que se traduce en clases sociales, entendiendo este concepto, en términos del marxismo de Thompson (1994), como grupos humanos de afinidades, que se definen para sí mismos por una cultura.

Por último, Blau, sin poner en cuestión la relación entre economía y poder, mantiene que las estructuras sociales están sostenidas sobre un conjunto de valores, que son los valores de los grupos dominantes (p. 276), los cuales consiguen perpetuarse por medio de las instituciones:

Normas que prevalecen en la sociedad y constituyen la matriz que configura las relaciones sociales entre grupos e individuos; valores que se institucionalizan para perpetuarse entre generaciones (p. 253).

Estos autores clasifican los procesos institucionales en políticos; económicos, y de poder, a los cuales hemos incorporado los procesos culturales. Sin ellos el modelo estaría incompleto, pues constituyen el ámbito del aprendizaje social de los grupos sociales -el lenguaje y las áreas de conocimiento, entre otros- que está en el nacimiento de las instituciones. Con esta clasificación, definimos ámbitos institucionales, donde ocurre la interacción entre los diferentes procesos económicos, políticos, culturales y de poder, que precisan el rol de cada institución.

Para comprender el curso del intercambio social (Blau), que se traduce en desarrollo capitalista (Acemoglu & Robinson), es necesario el estudio de esos ámbitos básicos y de las relaciones que se dan entre ellos: las instituciones económicas; el poder político; las instituciones políticas e instituciones culturales (1)

LAS CULTURAS Y LAS CLASES SOCIALES

Antes de hablar de instituciones culturales, necesitamos precisar a qué nos referimos con cultura; las culturas son un conjunto de grandes grandes rutinas, adquiridas por los seres humanos en los diversos procesos de aprendizaje de su vida; compuestas de aglomerados de conocimiento tácito adquirido en la práctica social y de supuestos implícitos, que pautan los comportamientos, y que son difíciles de cambiar porque operan a niveles inferiores a la comprensión de los sujetos (Nelson, 2002). Los seres humanos combinan, a lo largo de su vida, el conocimiento tácito adquirido en la práctica y los prejuicios heredados, con las ideas que tienen a mano en cada momento y, a partir de esa combinación de ideas y conocimiento implícito, construyen los relatos de su experiencia percibida. Por lo tanto, es la herramienta y alimento único a disposición del pensamiento humano.

Las ideas que incorporan los individuos a la cultura, pueden ser conceptos heredados, o que han sido puestos a su disposición desde diferentes procedencias, ámbitos institucionales con los cuales los sujetos pueden haber desarrollado vínculos de confianza o, en última instancia, se trate de los únicos emisores de ideas que llegan hasta su mente; como la mayor parte de las veces los individuos corrientes hacen su vida en núcleos reducidos, las ideas llegan tamizadas por los filtros de la cultura dominante (Gramsci). Por lo tanto, La cultura “asume el lugar de una esfera social específica, que implica estructuras de dominación y sistemas de poder que actúan según sus diversas lógicas” (Spiegel, 2006: p.39).

La experiencia convierte los relatos individuales compartidos en sentido común; crea tradiciones; algo parecido a certezas que conforman la manera en que las personas ven el mundo y su relación con él. Las certezas se transmiten en forma de símbolos, que ya no se discuten: visiones del sentido común (Gramsci, 1974). Cuando esa visión es compartida por amplios grupos de personas, que normalmente participan de condiciones de vida parecidas, provoca comportamientos sostenidos, que acaban sustentados por el magisterio de organismos sociales permanentes. Cuando éstos últimos emergen, estamos frente a una institución (Douglas, 1996; Blau, 1998).

LOS AMBITOS INSTITUCIONALES

Las instituciones culturales son el ámbito funcional, de los instrumentos para el aprendizaje común que alumbra la cultura. Esos instrumentos operan mediante la creación de símbolos, que cada uno percibe como lo que desea o cree ser en relación con los demás individuos. Este ámbito interacciona con el resto del entramado institucional (instituciones económicas y políticas) ayudando a crear pautas que conforman grupos amplios de individuos, con perfiles difusos y solapados que, por esa razón, son difíciles de estudiar al margen del funcionamiento institucional, y que no se pueden identificar fuera de la praxis social, pues solo en ella existen; y que llamamos clases sociales (Thompson, 1994).

La clase es una formación social y cultural que no se puede definir de forma abstracta, o aislada, sino solo en términos de relación con otras clases; y únicamente puede concretarse en el medio ‘temporal’, a saber, acción y reacción, cambio y conflicto. Cuando hablamos de ‘una’ clase, pensamos en un conjunto de gente, muy imprecisamente definido, que comparte las mismas categorías de intereses, experiencias sociales, tradiciones y sistema de valores; que tiene una ‘disposición a comportarse’ como una clase, a definirse en sus acciones y en su conciencia en relación a otros grupos de gente, en formas de clase. Pero la clase en ella misma no es una cosa, es un acontecimiento histórico.

Hoy en día, la política, historia y sociología utilizan cada vez con menos precisión, el término clase media; concepto que, sin embargo ha calado, por que su uso es útil y define fenómenos que se observan, aunque sean difíciles de precisar. Para el término sociológico-estadístico de clase media, creemos útil la definición que hace Doug Sanders (2014) en su Ciudad de Llegada, por incorporar un concepto clave para explicar el siglo XX europeo, que es el de movilidad social intergeneracional.

Clase media: familias con ingresos suficientes que le permiten ahorrar y (si se lo proponen) montar negocios que den empleo a otros, adquirir y mejorar sus viviendas, enviar a sus hijos a la universidad (p. 309). Son ciudadanos que se identifican con habilidades desarrolladas, como la capacidad para emprender un pequeño negocio y la instrucción para recibir educación (p. 317).

Las instituciones económicas regulan los incentivos mercantiles para los actores clave en cada nación concreta (2), con ellos impulsan la creación e inversión del capital, y su distribución financiera. Ambas categorías, inversión y distribución, definen los parámetros del conflicto social. Las instituciones económicas son el resultado de elecciones colectivas tomadas en los procesos políticos, por lo tanto, dependen de la naturaleza de las instituciones políticas y de la distribución del poder político en la sociedad.

El poder político es el instrumento clave para controlar la forma en que se dirimen los conflictos sobre la conformación de las instituciones (3) . Su institucionalización emana de la política, del momento social constituyente que oculta tras las leyes las diferencias entre el poder “de jure” y el poder “de facto”. El primero es el poder emanado de las instituciones políticas, mientras el segundo proviene de las pautas jerárquicas y las redes de influencia, creadas por la distribución histórica del poder político en la sociedad; el poder “de facto” es la capacidad para dificultar la reforma de las instituciones y evitar que las políticas se usen contra unos intereses concretos; su origen es consuetudinario. También el poder político supone fuerza de corrupción, de manera que cuando consigue mantener durante tiempo una paz social favorable a los negocios, acentúa sus formas oligárquicas, consolidando redes nacionales negocios-política y, a nivel local, familias de gobierno y clientelas (Thompson, 1994; Bourdieu, 2014). (4)

La congruencia: El problema para el estudio de las instituciones es que no siempre funcionan como parece. Su calidad y estabilidad, es decir, la correspondencia entre lo que ofrecen y lo que dan, y la confianza en que seguirán funcionando así, no es obvia. Solo desde su contexto idiosincrásico es posible la comprensión del rol de cada institución específica. La palabra clave es “Congruencia”:

La coherencia entre las diferentes instituciones es la clave de su perdurabilidad”. “Se asienta en la reproducción de las relaciones de poder, a través del funcionamiento de instituciones específicas que convierten el poder ‘de facto’ en poder ‘de jure’. La congruencia se apoya en tramas, creadas por los procesos políticos y culturales, que impiden el uso del poder ‘de jure’ para provocar cambios en el poder ‘de facto’. (El sistema de congruencia) pre-configura un “futuro específico”.

Este modelo explica la persistencia de los patrones de comportamiento económico- social más allá de los cambios en las instituciones políticas. Y aclara el juego complejo de las restricciones enunciadas por el materialismo, la primera, que “los seres humanos somos, ante todo, animales transformadores del entorno”, y la segunda, que “estamos condicionados por lo que hemos construido”.

El juego institucional traduce las restricciones impuestas por las limitaciones humanas en los siguientes algoritmos: 1) “las acciones humanas tienen el poder de crear instituciones, pero éste solo opera cuando los discursos que las impulsan están construidos sobre el mundo en que vivimos”. Y 2) las limitaciones del contexto provocan que nuestras acciones acaben dirigidas “hacia metas que no hemos elegido” (Sewell, 2006; Acemoglu y Robinson, 2008). Es decir, las instituciones solo funcionarán si son viables en un contexto dado, y su forma se conformará a las limitaciones que sufran los grupos que las impulsan.

El Proceso Institucional

De acuerdo con los autores citados, el proceso de creación de una institución se puede diagramar en cuatro pasos:

1.- Al llegar a acuerdos sobre categorías básicas, la regla acordada se difunde mediante analogías de semejanza con procesos naturales. La semejanza así institucionalizada, consigue que la norma se considere natural.

2.- El logro principal de una institución es conseguir estabilizar una situación de tablas, entre percepciones de la necesidad no coincidentes; en el proceso de consenso, se recrea la identidad de los actores, camuflando sus desigualdades.

3.- La institución se consolida porque encauza la energía moral de todos sus miembros, que depositan su confianza individual en un piloto automático.

4.- Las instituciones protegen su supervivencia encauzando los procesos de información hacia la tarea de su propia conservación.

El Proceso Institucional de Aprendizaje de los Colectivos sociales: La teoría institucional define procesos de aprendizaje social. Gramsci es un antecesor del análisis del aprendizaje colectivo, creador de la cultura popular.(5) En sus múltiples papeles posteriores a 1932, dedica amplios párrafos a describir cómo aprenden los grupos y clases sociales, al papel que juega en ese proceso la relación de la gente sencilla con los intelectuales, y a la cultura, como resultado del aprendizaje. La institución específica, que interesaba especialmente a Gramsci, era el partido político, así como los procesos de aprendizaje político popular con él asociados:

  • Las clases subalternas se enfrentan a exigencias, problemas detectados en los diferentes aspectos de su vida.
  • Cuando perciben posibilidades de actuar, elaboran soluciones y reivindicaciones al nivel de su lenguaje y ámbito, incluso proyectan instituciones, imbuidas de la tradición, pero que reflejan los nuevos problemas, cuestiones que son el germen para entender las nuevas realidades y actuar sobre ellas.
  • Esas elaboraciones se construyen desde las ideas que tienen a su disposición los trabajadores, y que adaptan a su lenguaje y experiencia: creencias religiosas, prejuicios campesinos, conceptos tomados de la ideología liberal, etc. (Gramsci, 1974: p. 370).
  • Para superar el marco cultural del liberalismo y de sus propios prejuicios, las clases subalternas se organizan de manera autónoma y atraen intelectuales, creando así sus propios proyectos institucionales (Gramsci). Esas actuaciones de los trabajadoras contaminan las instituciones liberales con el ethos democrático (Eley, 2003).

Para Gramsci, las instituciones de la sociedad capitalista (casamatas) son el resultado, en cada momento, de la lucha de clases, de la acción social de éstas; de procesos en los que los actores sociales tratan de imponer, cuando pueden, o de negociar, si no pueden imponer, lo que “racionalmente” se puede o no se puede hacer; construyendo, desde la propia perspectiva, el sentido común, una categoría que se otorga a posteriori (6).

Frente a las instituciones influidas por las clases subalternas, las clases dominantes reaccionan, negándoles cualquier legitimidad y, si pueden, contribuyendo a su desaparición. Según Gramsci, esos criterios guían la forma de actuar de las clases dominantes tras la derrota militar de las subalternas.

La actuación del franquismo y la Iglesia durante la guerra y la posguerra española, ilustra perfectamente este texto de Gramsci. Tras la derrota republicana, el franquismo utilizó la carga de su propaganda y todo su peso represivo, contra las instituciones democráticas: mataron y exiliaron a los líderes sindicales y republicanos, y se persiguió cualquier intento de reconstruir las organizaciones e instituciones obreras y republicanas.

RESTRICCIONES DEL MODELO DE CONGRUENCIA

Una vez expuesta la dialéctica del modelo teórico de las instituciones, enunciamos nuestra creencia en que el juego institucional puede ser una manera de comprender los procesos políticos. La cuestión crítica está en no olvidar, en ningún momento del análisis, el proceso de causalidad recíproca que formulan Giddens, y Sewell en sus escritos críticos sobre la obra de Thompson:

Los seres humanos hacen su propia historia tanto como son hechos por ella...

Tesis implícita en la incertidumbre del contexto, resaltada por Thompson (1994):

Los hombres se ven obligados a actuar en un contexto que no han elegido y a tomar decisiones cuyos resultados están sometidos a fuerzas que no controlan (p. 42)

Las consecuencias, para las disciplinas humanistas, de esos supuestos, resultado del crecimiento de la complejidad y la fuerza de lo idiosincrásico en las sociedades modernas (Sewell), consiste en:

PRIMERO: la imposibilidad de modelar linealmente, incluso de inferir ecuaciones complejas de comportamiento social, más allá de la coyuntura concreta en la que el trabajo estadístico de base se realiza. Es decir, la dificultad para construir modelos estocásticos que tengan un mínimo de permanencia para ser útiles. O de predecir el futuro, mas allá de un plazo razonable en que se mantengan las circunstancias actuales.

SEGUNDO: mientras la orientación de sus dinámicas sea coincidente, los diferentes ámbitos institucionales disfrutan de autonomía y no hay porqué recurrir a sus interrelaciones para explicar lo que sucede. Los hechos ocurren en un ámbito y las explicaciones pueden deducirse en ese mismo ámbito. No hay que buscar agentes ocultos en cada situación concreta.

TERCERO: el poder político está presente como una restricción permanente. En este aspecto, Acemoglu y Robinson coinciden con Thompson:

Las instituciones actúan con autonomía y algunas veces con intereses inequívocamente propios, dentro de un contexto general de poder (7) , que establece los límites más allá de los cuales no se puede extender sin riesgo su autonomía (1994: p. 22). (El riesgo consiste en provocar la acción social para cambiar las instituciones, como aprendieron las burguesías europeas tras la Revolución Francesa).

Sin embargo, cuando se exploran dinámicas profundas de la sociedad, con repercusiones mucho más allá de su tiempo y contexto, la investigación de la congruencia entre los ámbitos cultural, social y político, es prescriptiva. Los grandes cambios sociales ocurren cuando se trastocan, por una causa u otra de origen, todos los ámbitos institucionales. Sobre todo, cuando los cambios, que ocurren continuamente, rompen la congruencia entre los diferentes ámbitos institucionales y, previamente, el ámbito cultural ha entrado en contradicción con el económico-social. La lección que Gramsci trasmitió, es que la hegemonía, como la clase, es un hecho cultural, soportado en relaciones económicas y políticas, pero que se construye en el ámbito de la cultura.

(Si el que lo ha leido se siente interesado…., Continuará)

(1) Acemoglu & Robinson Ubican los sistemas educativo y científico en el ámbito económico, mientras que Peter Blau y Mary Douglas los sitúan en al ‘ámbito cultural’.

(2) El ámbito nacional es el que corresponde al periodo histórico estudiado. Hoy en día, las instituciones económicas adquieren, de una manera creciente, carácter supranacional.
(3) En el trabajo de Acemoglu & Róbinson el conflicto afecta a las instituciones económicas, por razón del encargo del WB, pero está claro que puede ser extensivo a otras instituciones que regulan la relación entre los grupos sociales.

(4) Esto último es muy importante para entender la herencia del franquismo

(5) A la teoría gramsciana del aprendizaje social se le puede aplicar el concepto de descubrimiento múltiple, serendipity, como lo plantea Merton. A Hombros de Gigantes, Barcelona, Peninsula, 1982

6 Geertz, 1994: Sentido común es un sistema cultural, un cuerpo impreciso conectado de creencias y de juicios (p. 20). Adopta una forma característica que difiere de un lugar a otro. Es lo que colige una mente llena de presunciones, para interpretar la experiencia desde una comunidad sin separarse de ella (p. 105)

(7) Poder de clase en Thompson, político en Acemoglu & Robinson

Bibliografía:
Dada la confusión actual de las disciplinas sociales y humanas, considero que todo autor que explique adecuadamente, ciñéndose a los hechos observables, sin dejarse llevar voluntariamente por sus prejuicios, es un regalo para el lector curioso por los hechos sociales y políticos, ante el que no cabe sectarismos.

Thomson, creador de la revista New Left en los cincuenta, es uno de los historiadores marxistas mas reconocidos. Abandonó el partido comunista británico a raíz de la invasión soviética de Hungria, y presidió el movimiento por el desarme y contra la bomba nuclear: La formación de la clase obrera en Inglaterra (1980); Lo Especifico de lo Inglés (1994).

Nelson es uno de los economistas ricardianos mas innovador de finales del siglo XX. Su obra constituye el primer intento serio, en 1982, de crear una teoría de la nueva economía del conocimiento (post-fordismo): “Bringing Institutions Into Evolutionary Growth Theory” (2002)

Acemoglu y Robinson, economistas del Banco Mundial, se anticiparon a la crisis financiera de 2007, y sometieron a crítica, en el artículo que se cita, la economía neoclásica liberal, escuela a la cual habían pertenecido anteriormente: “The Role of Institution in Growth and Development”

Blau, Peter M. sociólogo y psicólogo, que ha estudiado los procesos de poder en los grupos y organizaciones humanas, y sus analogías y diferencias con esos mismos procesos en las grandes instituciones y sociedades modernas: Exchange & Power in Social Life8 (1998)

Eley, Geoff, historiador marxista inglés actual, especialista en la Alemania del siglo XX, reconocido por haber roto muchos mitos sobre el nazismo, y el apoyo obrero que se dice tuvo. Ha historiado la lucha democrática de la clase obrera europea: Forging Democracia (2002)

Mary Douglas, socióloga y paleontóloga, ha escrito un libro innovador sobre las instituciones, donde las estudia desde la teoría del aprendizaje social cooperativo: Como piensan las Instituciones (1996)

Gramsci, no necesita presentación en estas páginas.

Spiegel, historiadora norteamericana, procedente de la escuela marxista, que ha realizado un importante trabajo de síntesis, para incorporar a la historia social los supuestos de la historiografía cultural: La Historia de la Práctica, rev Ayer, (2006)

8 Capitulo X: Mediating Values in Complex Structures pp. 253-283. Hay traducción castellana: Intercambio y poder en la vida social. Peter M Blau (1999)

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